Posos de anarquía

Fernández Díaz, retírese a un monasterio

No lo hace  un partido de la oposición ni un grupo de anti-sistemas; lo hace la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC): exigen la dimisión de la ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, por haber recibido en el ministerio a Rodrigo Rato. Haberle tenido allí la reunión otorga al acto la naturaleza de oficial, una oficialidad que en cambio y como también denuncia la propia AUGC, Fernández Díaz no tiene con la propia Guardia Civil, pues no asiste a los plenos de sus Consejos "ni afronta los graves problemas internos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado".

En las filas tanto del Gobierno como del PP saben que la metedura de pata ha sido de órdago y guardan silencio y se escabullen de los micrófonos y grabadoras que les persiguen. Es otro de esos capítulos -uno más- en los que los de Génova tienen que defender lo indefendible, justificar lo injustificable... pero a pocos meses de las Generales, los efectos no son los mismos.

Fernández Díaz, tan lenguaraz cuando le interesa, está callado, mudo, aunque desde Interior sí se ha mantenido que hubo transparencia y no se ocultó el encuentro... claro, no se ocultó una vez que éste se produjo y fue destapado. Aquello no fue un gesto de transparencia, sino de desfachatez.

Y a uno, inevitablemente, no le deja de venir un mes de febrero de 2009, cuando el que fuera ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, dimitió por participar en una cacería junto al también entonces juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, que investigaba la Gürtel.

Seis años más tardes, Fernández Díaz, en el punto de mira de, incluso, la ONU y de organizaciones como Human Rights Watch o Intermon Oxfam por su sistemática violación de los DDHH, sigue al frente de Interior. El Pato, esa suerte de cura castrense en el poder, debería asumir de una vez por todas sus responsabilidades y largarse. Si Rajoy realmente fuera astuto, vería que se ha convertido en un activo tóxico que se da de bruces con ese espíritu pseudo-renovador que quiere imprimir ahora al PP. Un ministerio del que no han dejado de circular rumores de listas negras de periodistas, cuyo ministro se reúne con uno de los mayores presuntos criminales y estafadores del país, no debe seguir en el poder.

Fernández Díaz, retírese a un monasterio de clausura: usted verá plenas su vida y su fe y dejará de ser tan perjudicial para la sociedad como lo ha sido desde que se puso al frente de Interior. Por una vez en su vida, sea consecuente y deje de estafar a ese "Dios legislador" con el que predica, porque también es juez y, por el camino que usted va, le condenará al mismo infierno.