Opinión · Posos de anarquía

Podemos: rebajar el programa sí, la negociación no

Escribía el otro día que Izquierda Unidad (IU) no había obtenido 2 escaños, sino que esos dos diputados formaban parte, en realidad, de la candidatura de Unidad Popular (UP), que es algo más amplio que IU. Hoy tenemos que mirar a Podemos, del que se ha venido diciendo que había obtenido 69 escaños pero que, en realidad, podría quedarse en 42. La constitución de la Mesa del Congreso ha sido el último de los hechos que lo ha puesto de relieve.

La formación de Pablo Iglesias quiere constituir cuatro grupos parlamentarios para así, según indican, reflejar la pluralidad de España. Sin embargo, el reglamento del Congreso, ese que no se reforma desde la Transición a pesar de haber tenido ya seis intentos -el último en marzo de 2015-, no permite que formaciones de un mismo partido se escindan en varios grupos parlamentarios. Que se lo digan al PSC, que desde tiempos de Ernest Lluch vive integrado en el grupo del PSOE.

Es cierto que la Mesa del Congreso tiene suficiente margen de maniobra para haber podido permitir la formación de estos cuatro grupos (Podemos, En Común Podem, En Marea y Podemos Compromís), pero para eso tendría que haber entrado en las negociaciones de su constitución y no lo ha hecho.

Sorprende que Iglesias fuera capaz de rebajar su ambicioso y rupturista programa electoral de las Europeas amoldándolo para obtener más votos en las Generales y, sin embargo, una vez conseguido el objetivo no sea capaz de entrar en el juego de la Cámara Baja para, bien metida la cabeza, hacer la política que quiere. Se ha quedado fuera y, lo que es peor, puede perder fuerza cayéndose por el camino buena parte de esos 69 escaños.

Así las cosas, Compromís ya anda tanteando a Unidad Popular para conformar grupo parlamentario propio, por ejemplo. La lógica nos dice que en el grueso de las decisiones a tomar y aunque formaran grupo propio, Compromís y Podemos votarían las mismas políticas… y las mismas que Unidad Popular. Dicho de otro modo, confluyen ahora sumando en lugar de haberlo hecho antes del 20 de diciembre multiplicando. Un despropósito.

¿Por qué Iglesias se ha mantenido firme en la cuestión de los cuatro grupos parlamentarios? Tan firme que, de hecho, ayer lanzó otro órdago: o el PSOE facilita esos cuatro grupos parlamentarios o que se olvide de que Podemos facilite un pacto de Gobierno. Seguramente -aunque no lo sabemos porque la transparencia en eso digamos que solo es traslúcida-, porque formó parte de las negociaciones entre la formación morada y las mareas para acudir juntos a las urnas.

Ahora Podemos podría quedarse con 42 escaños porque en esos 69 que nos vendieron en un primer momento tampoco hay la unidad de hierro que nos quisieron presentar. Quedó patente en Galicia cuando hace unos días el secretario general de Podemos-Galicia, Breogán Ribóo, lamentaba en pleno Consejo Ciudadano el modo en que se había llevado la candidatura  y la campaña de En Marea, acusándola de exceso de nacionalismo y tachándola de “mero acuerdo electoral”. El innegable éxito electoral de Podemos podría perder fuelle rápidamente por su poca pericia negociadora.

Y mientras, ayer vimos el lamentable espectáculo del malogrado Rivera, vendiendo que es el artífice del desbloqueo de la negociación para la constitución de la Mesa del Congreso cuando estaba frito por meter la cabeza y no quedarse fuera. El líder de Ciudadanos quiso erigirse como el que había mediado entre PSOE y PP para alcanzar el acuerdo y, en realidad, su formación fue el último de los amigos que eliges para tu equipo en el colegio y, encima, le pones de portero. No será el primer balonazo que se lleva esta legislatura -tampoco es el primero-.