Posos de anarquía

La honestidad se pierde por los pasillos de Ferraz

Uno puede estar más o menos de acuerdo con un político, puede o no compartir su ideología, pero lo que siempre ha de exigirle es honestidad. Sin embargo, corren malos tiempos para esa práctica y, de hecho, cuando alguien la ejecuta se percibe como algo extraordinario, cuando en realidad debería ser lo habitual. Sucede que precisamente en el partido del que es secretario general Pedro Sánchez, el que quizás consigue ser presidente del Gobierno, la honestidad se ha perdido por los pasillos.

Comencemos con Sánchez y los pactos. Fue en el debate sesgado de la Sexta (sin Unidad Popular ni UPyD) cuando el líder del PSOE no dudó en afirmar que "el Estado de Bienestar lo recortarán estas dos derechas (Ciudadanos y PP)". Pues bien, ahora, no sólo califica de progresista a la formación de Albert Rivera sino que, además, no descarta en absoluto asociarse con él para sentarse en La Moncloa. ¿Significa eso que juntos desmontarán -aún más- el Estado de Bienestar o que se excedió en el debate? ¿O ni lo uno ni lo otro?

En un gesto de honestidad, para saber qué esperar, debería aclararlo. Quizás no fuera necesario si hubiera cumplido lo prometido en su comparecencia ante medios después de ser desgtinado por el Borbón, esto es, que todas y cada una de las reuniones de pactos serían retransmitidas por streaming. Mintió. Ninguna ha sido transparente o, como les gusta decir a ellos, "con luz y taquígrafos".

Este problemilla con la honestidad es, en realidad, un mal endémico del PSOE (al igual que otros partidos, pero hoy nos ocupa el socialista). Lo pudimos comprobar anoche en la entrevista a Felipe González en Canal Sur, donde defendió las puertas giratorias culpando a los medios de comunicación de que sean mal vistas, que hacemos demagogia, dijo Isidoro. Una reacción deshonesta, pero coherente con su trayectoria, claro está, puesto que haber arremetido contra las puertas giratorias hubiera sido tan inaudito como ver a Fernández Díaz condenar el Franquismo.

Y eso nos lleva a otra socialista ilustre, Trinidad Jiménez, y su fichaje estrella por Telefónica. Corría finales de septiembre cuando saltó la noticia, a las puertas de la precampaña electoral del 20-D. El PSOE se movilizó y apagó el fuego, negándolo. El propio Sánchez acusó a Pablo Iglesias de haber mentido sobre este fichaje... Cinco días antes de las elecciones, Trinidad Jiménez hizo campaña en Málaga, su tierra, y tuve ocasión de preguntarle "¿confirma que ni ha fichado ni fichará por Telefónica ahora o después de las elecciones?"

Su respuesta entonces fue: "Yo sigo siendo diputada, por lo que es una especulación un poco absurda, ¿no? Soy diputada hasta el día 12 de enero y a partir de ahí tomaré una decisión sobre lo que vaya a hacer. Me parece absurda esta polémica en relación a mi; siempre que cumpla con la ley, siempre que se haga con transparencia, que se haga con observancia a nuestro propio código ético, tendría que ser bastante razonable que una persona que no se dedica a la política pueda tener su desarrollo profesional en otro ámbito laboral".

Bien, pues ha sido hace tres días cuando se ha vuelto a saber, y no gracias a la transparencia que comentaba Jiménez, que Telefónica le tiene reservado un despacho. Ella dice, una vez destapado el asunto, que prefiere esperar a decidir para no perjudicar las negociaciones de pactos, pero Sánchez reconoce que ya se lo dijo a él después del 20-D.

Pues nada, nada... sigan ustedes así, seguramente escudándose en que otros partidos son más deshonestos o están ahora más perseguidos por la Justicia que el PSOE, pero no se engañen, eso no les hace más dignos ni más honestos.