Opinion · Posos de anarquía

Carta abierta a Manuel Alcántara

Estimado Manuel Alcántara, me decido a remitirle estas las líneas para ponerle sobreaviso de uno de esos gestos que nos acechan, que ni vemos venir y, cuando nos explotan en la cara, nos involucran sibilinamente para vanagloria de terceros. Le escribo esta carta para compartir mi parecer sobre una cuestión a la que usted, quizás, no preste mayor importancia y que para mí, en cambio, ilustra el mal proceder que yo ni siquiera concebiría aceptar.

El asunto referido es el homenaje que el Ayuntamiento de Rincón de la Victoria, la ciudad malagueña en la que reside desde hace tantos años, pretende volver a rendirle. Recientemente, el equipo de Gobierno conformado por el tándem Partido Popular (PP) y Partido Andalucista (PA), con el apoyo de Ciudadanos, aprobó una modificación presupuestaria en la que incluyó una partida de 25.000 euros destinado a una escultura suya, del poeta y periodista Manuel Alcántara.

Aunque ideológicamente no recorramos el mismo camino, no sólo tenemos en común la afición por el boxeo y el gusto por los gin-tonics (en su caso, también los dry martini), también el amor a las letras. Por este motivo, no me sorprende el homenaje en sí, pues poner en duda el reconocimiento que merece su figura sería del género idiota, pero sí la intención que se oculta tras el mismo.

En un momento como el actual, en el que las arcas municipales arrastran una deuda millonaria que lastra el buen funcionamiento de los servicios públicos, en una fase en la que a pesar de unos presupuestos expansivos los recortes sociales son más que evidentes, me escuecen esos 25.000 euros. Esos políticos, ¿de veras quieren honrarle o sumar otra fotografía a su álbum de posados?

Diría que lo segundo. Usted es un amante de los libros, de los que en cierto discurso llegó a decir una vez que “los libros abrigan. ¡Qué frío para el espíritu el que sufriríamos si no estuviésemos rodeados del objeto más espiritual inventado por la criatura humana!”. Pues, ¿qué mejor homenaje para quien profesa ese amor por la palabra que una biblioteca municipal lleve su nombre?

El mismo alcalde que hay ahora en Rincón de la Victoria lo hizo posible en 2013. Eso sí que es un homenaje, pero desde que ese edificio abrió sus puertas, no ha hecho más que deshonrarlo. Años y años sin renovar el fondo bibliográfico; cuando se ha hecho, la que ahora es socia de Gobierno (Ciudadanos) solicitando listado de ideologías de libros; monitores deportivos sin conocimientos literarios enchufados como bibliotecarios… ¿Qué ‘sabias’ orientaciones habrá dado a las incautas personas lectoras que solicitaban su guía? Se lo diré yo, la misma que habrán dado las personas que, dentro del programa de ayuda Renta Básica, también han trabajado de bibliotecarias sin tener ninguna preparación… Y es que, como usted también dijo en una ocasión, “a todo el que no tiene tiempo para leer, se le nota”.

¿Qué homenaje al poeta que es usted, Premio Nacional de Literatura, puede hacer quien actúa de ese modo, quien dedica un 150% más a su estatua que a las subvenciones de Cultura, que este año han sido recortadas a la mitad (10.000 euros) y ni siquiera ha sido capaz aún de convocar? Timeo Danaos et dona ferentes (Temo a los dánaos (griegos) incluso cuando traen regalos) y, añadiría yo, aunque lo hagan a ritmo de verbenas rocieras, cuyo presupuesto sí que ha crecido, hurtando lo merecido a la Cultura.

Cierro la carta con la prudencia de no aconsejar a quien es más sabio que yo, pero sí con la sentida advertencia contra quienes parasitan la Cultura en beneficio propio, instrumentalizándola en lugar de, como hace usted, amarla. “Siempre ha habido dos clases de personas que no es probable que coincidan en una biblioteca: los que leen los libros y los que los queman”, dijo usted una vez. Pues bien, tenga la certeza de que usted no coincidirá en una biblioteca con quienes pretenden erigir una estatua de 25.000 euros.