Opinion · Posos de anarquía

La ideología de género tonto

Nadie duda de que PP, Ciudadanos (Cs) y Vox terminarán pactando. Tienen demasiadas en común como para no hacerlo; a fin de cuentas, salieron del mismo saco. En los tres casos hablan de «ideología de género» para referirse al feminismo, ignorando que cada vez que lo hacen son estas formaciones quienes practican la ideología del género tonto.

Hay que admitir que escuchar a un juez condenado por prevaricación defender la «independencia judicial» es tan chocante como definitorio. Así es Francisco Serrano, el número uno de Vox en Andalucía. Basta una frase suya para deducir qué gran adalid de la ideología del género tonto es: ¿qué independencia puede pedir quien prevarica y hace gala de ello? A partir de ahí, se deduce su calaña.

Aunque ahora PP y Cs saquen pecho, lo cierto es que ambas formaciones han estado siempre más cercanas a los postulados de Vox que a los del feminismo. ¿Se le ha olvidado ya a Rivera cómo quería equiparar la violencia doméstica -incluso la animal- con la de género? ¿Dónde ha escondido Casado la hemeroteca más reciente en la que se refleja cómo el PP recortó la lucha contra los asesinatos machistas y no dotó presupuestariamente el Pacto de Estado contra la Violencia de Género?

Con ese escenario y por mucho que ayer tanto a Rivera como Casado les faltara sólo disfrazarse de Simone de Beauvoir, la realidad es tozuda y nos demuestra que comparten el mismo ADN político que Santiago Abascal. A ninguno de ellos les escandaliza que Serrano hable de «feminismo supremacista« porque, sencillamente, no son feministas. Quienes hablan de «feminismo radical» no son feministas y, por tanto, tampoco demócratas y mucho menos buenas personas. Lo he reiterado muchas veces en este espacio: el feminismo no tiene grados, o es o no es. Punto.

Según termino esta columna salta la noticia de un nuevo asesinato de una mujer a manos de su pareja en Laredo. La víctima, quizás, podría haber sobrevivido si el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, entre otras medidas, hubiera arrancado mucho antes, sin esperar a que las víctimas de feminicidio superen con creces a las de ETA. El mismo Pacto que zancadilleó continuamente el PP y con el que quiere acabar ahora Vox.

PP, Cs y Vox pactarán; no les quepa la menor duda. Pese a los peajes que tengan que pagar -de hecho, PP y Cs los están pagando ya cada vez que ‘blanquean’ al partido de extremaderecha-. Con las elecciones autonómicas, municipales y europeas a la vuelta de la esquina, ninguno de los partidos quiere renunciar a su tacticismo electoral… e insisto: salieron del mismo sitio y ahora convergen.