Opinión · Posos de anarquía

Manadas sin nacionalidad

Los agresores detenidos en Alicante. Fotos cedidas por la Guardia Civil. EFE

La reciente denuncia de otra Manada de indeseables que violaron en grupo a una joven -esta vez en Alicante- ha vuelto a propiciar que un buen puñado de cabezas huecas hayan salido a la luz. El motivo es el origen ecuatoriano de los agresores, lo que ha servido para que los mentecatos inunden las redes con frases  como “los de la Manada de Alicante son… ecuatorianos. Vamos a ver si se manifiestan las feminazis”.

No han entendido nada y, a estas alturas, tengo serias dudas de que sean capaces de hacerlo. Todas esas personas que motivan la repulsa social hacia la Manada de Sanfermines por el origen español de sus miembros son, además de machistas, necias. Como en el primer caso, las concentraciones de protesta se han sucedido en el caso de Alicante. ¿Por qué? Porque las Manadas no tienen nacionalidad: sus elementos comunes se resumen en que los agresores son hombres y la víctima es una mujer.

La oleada machista que se cierne sobre nosotr@s no podrá contra el tsunami feminista que, como refleja hoy en su artículo mi colega Henrique Mariño, afortunadamente cada vez se nutre con más y más hombres. No tenemos por qué justificar el feminismo. Eso se acabó. Quienes adoptan posturas machistas, quienes quieren acabar con las medidas de protección social de las mujeres víctimas de sus agresores, quienes hablan de “ideología de género”, son quienes están arrinconados en la sociedad, a quienes ni siquiera exigimos explicaciones porque, o cambian de actitud, o quedarán excluidos.

Lo preocupante  de la Manada de Alicante no es su origen, como intentan destacar los cabeza huecas, sino su edad. Es muy inquietante que ninguno de los agresores supere los 25 años, es decir, que la edad de quienes creen que la mujer es un objeto de usar y tirar cada vez es menor. También estas pasadas Navidades un joven de 18 años violó en presencia de sus agresores a una joven de 14 años en Algeciras… y ninguno hizo nada para impedirlo.

Estas noticias deben suponer un llamamiento, no para atender a los mentecatos que intoxican aún más con sus exabruptos machistas, sino a nosotr@s mism@s para preguntarnos si estamos educando correctamente. ¿En qué momento se pierde un joven para violar a una muchacha indefensa? Por favor, no pierdan la oportunidad de sentarse con sus hijos y leer juntos estas noticias. Aprovechen para explicarles con casos reales qué es intolerable, por qué no se puede consentir esta cosificación de la mujer; enséñenles que el feminismo es democracia, es igualdad, es justicia. Y, de paso, ríanse y ridiculicen juntos a esos mentecatos machistas para que, la próxima vez que sus hijos escuchen un comentario machista sin que ustedes estén presentes, sean capaces de reírse en la cara del indeseable de turno, sea cual sea su nacionalidad.