Opinión · Posos de anarquía

Al calor de 8.000 euros de sueldo

La exdiputada del PSOE Soraya Rodríguez. EFE

Soraya Rodríguez tiene todo el derecho del mundo a cambiar de partido político; faltaría más. Su salto al partido de los retales y el coaching (Cs) es algo más que un cambio de colores; se trata de un cambio de ideología, de valores, de defensa de determinadas libertades civiles. “Es hora de abandonar trincheras ideológicas”, ha asegurado la que llegara a ser portavoz del PSOE en el Congreso. Pues Ciudadanos es su partido, sin duda, tan volátil en sus valores como la Bolsa misma, haciendo gala de dónde viene y a dónde va.

Soraya Rodríguez subió como la espuma en el PSOE porque cayó en gracia a sus líderes, primero a Rodríguez Zapatero y después a Rubalcaba. No fueron sus méritos electorales, precisamente, los que la auparon a puestos de relevancia pues el modo en que León de la Riva (PP) la aplastó en la cita electoral de las municipales de 2007 fue memorable en Valladolid.

Retirada esa confianza -a fin de cuentas, Rodríguez fue de las que apoyó el motín a bordo que provocó la dimisión de Pedro Sánchez-, no pintaba bonito alejada del brasero de la política activa. Sin lugar a dudas, el sueldo mensual base de 7.956,87 euros brutos al mes ( 6.200,72 euros netos) que cobra un/a eurodiputad@ da mucho más calorcito… y sin con eso no se consigue espantar el frío de la ausencia de valores, siempre puede tirar de la dieta diaria fija de 304 euros para alojamiento y otros gastos, de la dieta mensual fija para gastos generales en el país de origen de 4.299 euros netos o de la dieta anual de viaje hasta 4.243 euros para actividades especiales (Conferencias etc,) entre otros.

Si hay que representar a Ciudadanos, pues se representa. Para irse, siempre hay tiempo. Así lo demuestran los más de 250 cargos públicos que la formación naranja ha perdido durante esta última legislatura. De los 1.527 concejales con que arrancó en 2015, le quedan menos de 1.300 ediles… y, además, en medio de acusaciones de autoritarismo, pucherazos, dedazos y una larga lista de irregularidades.

Soraya Rodríguez apoya su decisión en el constitucionalismo; obvia que marcha al partido que niega el feminismo, que apoya los vientres de alquiler, que fomentó el copago sanitario, que negó el Salario Mínimo Interprofesional de 900 euros… y un largo etcétera. Una mirada a la cuenta bancaria basta para que se esfumen todas esas cosas que ahora ella abandera.

Por otro lado, dos apuntes más. ¿Cumplirá Rivera su palabra de no pactar bajo ningún concepto con el PSOE o volverá a sus vaivenes ideológicos como hizo con Rajoy? De apoyarlo, ¿dimitirá Soraya Rodríguez, que dramatizó su salida con palabras como “horror político”? Por otro lado, ¿a qué vienen críticas tan encendidas por parte de las filas socialistas si ya le han tirado los tejos a Cs para pactar? ¿Cómo pueden criticar tanto y, al mismo tiempo, admitir lo cómodo que se siente el PSOE en un mano a mano con la formación naranja? Aviso a navegantes: el voto útil de la izquierda que puede ir al PSOE no lo hará si cabe una mínima posibilidad de posterior pacto con Cs. Desde la óptica de quien vote útil, para tirar el voto, antes de que lo haga el PSOE, lo hace un@ mism@.