Opinion · Posos de anarquía

A Espinosa de los Monteros se le atraganta la transparencia

Tres meses no han sido suficientes para que el diputado de Vox Iván Espinosa de los Monteros presente su declaración de bienes al Congreso. Lo han hecho antes que él, incluso, los nuevos diputados llegados al inicio de la sesión de investidura de la semana pasada. Definitivamente, al portavoz de la extremaderecha, se le atraganta la transparencia.

Espinosa de los Monteros no despierta confianza. Más allá de su afilada verborrea, el diputado rechaza la transparencia con la que han de cumplir quienes ocupan el Parlamento. La obligatoriedad de presentar su relación de bienes y patrimonio, sus actividades extraparlamentarias (aunque no sean remuneradas) sus intereses económicos particulares de los últimos años parece que se le atragantan. Sólo ha presentado sus actividades, generando la sospecha de que quien no es transparente -como han hecho el resto de representantes desde principios de junio- es que oculta algo. Ya lo vivimos cuando el propio Tribunal de Cuentas negó haber auditado las cuentas de Vox, lo que supone una infracción «muy grave», según dicta la Ley Orgánica de Financiación de Partidos.

El hecho de que la familia Espinosa de los Monteros se viera salpicada por las prácticas irregulares e inmuebles de su propiedad, con la ejecución de un auténtico acoso a quienes lo habitaban, no ayuda a esperar algo bueno del portavoz de Vox. Si a ello sumamos el ideario de extremaderecha del partido que representa, el resultado es un cóctel explosivo de demogogia.

No deja de ser curioso cómo la cúpula del partido de extremaderecha se haya autoerigido como los defensores de las personas más desfavorecidas -siempre y cuando sean lo que entienden por patriotas-, mientras ellos acumulan riqueza. Más allá de la aristrócrata familia Espinosa de los Monteros, si miramos al número uno del partido, Santiago Abascal amasó miles de euros con órganos huecos creados a medida en Madrid por su mentora Esperanza Aguirre y, después de aquello, ‘se levanta’ más de 55.000 euros al año sólo por estar al frente de Vox… cuya procedencia, quizás, hay que buscar en aquel grupo terrorista iraní que a principios de año se destapaba.

En cuanto al número dos de la formación de extremaderecha Javier Ortega Smith, éste posee hasta seis inmuebles, lo que abre la puerta a un claro perfil especulador que se da de bruces con el derecho constitucional a tener una vivienda digna. Recuérdenlo quienes continúan apoyando a esta formación, que dice defender a l@s más pobras cuando, en realidad, quienes llevan sus riendas parecen vivir de la miseria generada.