Opinion · Posos de anarquía

Cospedal, buena y mártir

La ex secretaria general del Partido Popular (PP) María Dolores de Cospedal, en una imagen de archivo.EFE/Isabel Herrero

Yo Dona publica hoy una entrevista a Mª Dolores de Cospedal; la primera que concede después de su salida voluntaria de la política. En líneas generales, el contenido del encuentro no aporta nada nuevo: el modo de tirar balones fuera, no mojarse en las respuestas y desplegar su prepotencia siguen siendo las mismas que cuando estaba en primera línea.

La entrevista muestra una mujer cuya soberbia se destila por cada poro de su piel, incluso, ahora que ya está fuera de la política. Prueba de ello es la contradicción de asegurar que «lleva en la sangre la inquietud por los temas que pasan en tu país» para justo después afirmar que prácticamente no sigue los medios de comunicación, a pesar de que es columnista en Yo Dona. Vamos, que la inquietud la satisface de oídas…

Como de oídas parece que siempre estuvo mientras ejerció como secretaria general del Partido Popular (PP), pues para defender su inocencia en la época más corrupta del partido es necesario recurrir a su ineptitud. ¿Cómo fue posible que las tramas de dinero B, financiación ilegal de campañas y demás trapicheos que camparon a sus anchas en el partido fueran ignoradas por completo por la número 2 del partido? Pues porque estaba allí de oídas, sumida en su enorme ineptitud… o eso, o la conocía y era parte de la corrupción que sacó al PP del Gobierno con una moción de censura.

A pesar de aquella situación, Cospedal tiene la desfachatez esquizofrénica de asegurar que se buscó su «muerte civil». Otra muestra de su soberbia, de su incapacidad de asumir responsabilidad sobre sus actos, de negación de haber sido parte de un partido condenado judicialmente. Cospedal, buena y mártir, así es como se nos quiere presentar, como si no hubiera sembrado su propio partido y España de odio, rencor, venganzas… Más de uno y una en las mismas filas del PP se habrá hinchado a reír con la entrevista de la ex secretaria del partido.

Cospedal, instalada en su autocomplacencia, repite en varias ocasiones lo satisfecha que se encuentra de haber salido de la escena política. Pues bien, por muy satisfecha de ello que se encuentre -imagino que todavía más de no haber sido condenada aún por ningún delito-, que no le quepa la menor duda de que millones de personas en este país lo están aún más habiéndose sacudido de encima su presencia, su influencia y su poder, ese que tanto daño ha hecho a este país.