Opinion · Posos de anarquía

La semana fantástica de Ángeles Pedraza

La expresidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo Ángeles Pedraza./ EFE

Con el nombramiento de Ángeles Pedraza, ex presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, al frente del Organismo Autónomo Madrid 112 se confirman varias realidades, entre las que destacan que la tragedia del terrorismo puede dar de comer si no se tienen escrúpulos y que la nueva presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso nos regalará infinidad de momentos esperpénticos.

Los tres últimos fichajes de Díaz Ayuso deben de ser un regalo para quienes la votaron, pero para quienes no lo hicieron es orín que cae del cielo con anuncios de lluvia. Los más de 260.000 euros al año que se embolsarán entre Pedraza, Pedro García Aguado (del programa Hermano Mayor) y el torero Miguel Abellán son una estafa al pueblo madrileño.

Pedraza ganará 93.855 euros anuales, casi 11.000 euros más que el presidente del Gobierno. Estará al frente de Madrid 112, es decir, el organismo que coordina la seguridad y emergencias en la Comunidad de Madrid. ¿Cuáles son sus méritos? Haber trabajado 24 años en El Corte Inglés, desempeñando labores de secretaria de administración y técnico textil y compras.

Para que se hagan una idea, el director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112  Carlos Novillo, es un ingeniero agrónomo que previamente trabajó como bombero y en Protección Civil (llegó a ser presidente de la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos), habiendo asumido la dirección general de Protección Ciudadana de la Comunidad de Madrid.

No es necesario ahondar en el perfil de una y otro y su idoneidad para el cargo (tampoco es cuestión de humillar, por muy digno que sea trabajar en unos grandes almacenes). Sin embargo, sí es conveniente indicar el ejemplo de enchufe en toda regla por parte de Aguado. Pedraza ha vivido su particular semana fantástica, con hasta tres cargos diferentes a elegir para ser colocada en el nuevo gobierno regional.

Hay que admitirle una cosa a Pedraza, se le dan bien las compras, porque pareciera que eso ha hecho con su nuevo trabajo. Los 60.000 euros que podía embolsarse por ser comisionada de la Cañada Real Galiana no terminaban de convencerla. Pues nada, tomamos el listado de altos cargos, vemos una cifra que encaje en nuestra avaricia y mira, hay uno que roza la cifra mágica de 100.000 euros. ¿Organismo Autónomo Madrid Ciento qué? Bueno da igual, ese mismo. Y dicho y hecho.

Y Pablo Casado, allá en lo alto de Génova, tan pancho, pues hay que devolver los favores recibidos cuando Pedraza era azote de la izquierda resucitando una y otra vez a una banda terrorista desaparecida. De hecho, él mismo la puso en las listas del Senado, pero el batacazo electoral del PP la dejó fuera… de ahí la recolocación en Madrid, cuyo equipo de gobierno del PP en coalición con Ciudadanos y su ‘Equipo Aguado’, efectivamente, está cada vez más aguado.

Como decía al principio, de la tragedia del terrorismo se puede comer; sólo hace falta dejar a un lado la conciencia. Si se politiza ese horror en la dirección adecuada -normalmente a la derecha-, no faltará un buen plato de garbanzos, eso sí, en el mejor de los restaurantes. Marimar Blanco es otro buen ejemplo que, tras quedarse fuera del Congreso por los malos resultados electorales, volvió a colarse en la Cámara Baja por la puerta de atrás, después de que Daniel Lacalle renunciara a su acta de concejal. Ahora, la propia Blanco podría también unirse al equipo de Díaz Ayuso con un cargo a medida: comisionada de las víctimas del terrorismo de la Comunidad de Madrid.

En esta panda de pesebreros y pesebreras del terrorismo no podemos olvidar a Francisco José Alcaraz, que tras ser una de las personas que más ha dividido a las víctimas de ETA come ahora del Senado, como representante de Vox.

¿Cuál es la conclusión que extraemos de todo esto? Pues más allá de cómo se ha sacado rédito de una tragedia como la provocada por el terrorismo, que la política está adulterada, emponzoñada de principio a fin, con elevada resistencia al antídoto del servicio público. Y mientras el electorado siga contribuyendo y respaldando esa ponzoña, la gangrena se extenderá por toda la sociedad.