Opinion · Posos de anarquía

El 155 evidencia la bajeza política

Manifestación en Barcelona en el segundo aniversario del 1-O. /CÈLIA MUNS

El artículo 155 de nuestra Constitución determina que «si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general». La derecha enseña sus fauces reclamando su aplicación con contundencia pero, ¿por qué cuando hablan de «España» hablan de «españoles» y cuando lo hacen de «Catalunya» olvidan a l@s «catalanes» y «catalanas»?

Si algo nos enseñan las miles de personas que salieron ayer a la calle es que el independentismo no es cosa de cuatro loc@s que llegaron a la Generalitat. Si llegaron es que contaron con un respaldo que no tuvo la suma de los partidos de derecha. Ni más ni menos. El segundo aniversario del 1 de octubre ha evidenciado que Catalunya continúa dividida, que del mismo modo que una parte de su población apuesta por la independencia, otra no. Conciliar ambas posturas debería ser labor de la clase política, pero la talla de ésta deja mucho que desear.

En lugar de dar con una fórmula que concilie los distintos pareceres -que desde aquí siempre he apostado por una reformulación completa de la Constitución y del modelo de Estado-, se continúa echando más gasolina a las piras. Lo vimos ayer mismo: a pesar de los millares de personas en las calles, es cierto que la cifra fue inferior que en otras ocasiones. Ante esta realidad, la derecha se vanagloria de que el independentismo pierde apoyo popular pero, ¿es así? ¿O lo que sucede realmente es que el hartazgo y la desafección de todas las personas, sean o no independentistas, ancla a la gente a sus casas? ¿De veras alguien cree que si Rivera y Casado convocaran una españolada de las suyas tendrían más respaldo que en otras ocasiones?

No tenemos políticos ni políticas de altura. Hace años que un estadista como es debido no pisa el Congreso. Cuando el país rueda, se percibe, pero no tanto como cuando encalla y es preciso demostrar la valía. El artículo 155 no aplacará a todas esas personas que quiere otra relación con o dentro de España. De hecho, se sentirán reprimidas y no les faltarán motivos para ello. Nadie explica, de hecho, qué pasará o qué medidas se adoptarán tras su aplicación. Del mismo modo, el inmovilismo del PSOE no ayuda a mejorar las cosas, ni para un@s ni para otr@s.

Esperar a la sentencia del ‘procés’ ha sido otro error. Uno más, por fundir asuntos que corren en paralelo pero que no son el mismo. Después de la sentencia, habrá otro hito para escurrir el bulto. Los errores se pagan y cuando tengamos sentencia veremos el coste real de padecer esta bajeza política.