Opinion · Posos de anarquía

Verdugo de la Sanidad andaluza

Miguel Moreno Verdugo

La Sanidad pública en Andalucía está en la UCI. Desde la llegada al gobierno de PP y Cs, apoyados por la extrema-derecha de Vox, la situación se ha vuelto crítica. La falta de personal se hace más patente que nunca, con graves casos como el del Hospital Materno Infantil de Málaga, en el que una niña enferma de cáncer no ha podido ser operada de un trasplante de médula, precisamente, por esa carencia de profesionales oncólogos.

Todos los malos presagios que acompañaron a la llegada de Miguel Moreno Verdugo a la gerencia del Servicio Andaluz de Salud (SAS) se han quedado cortos. El que ejecutara más de 3.000 despidos en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) con María Dolores de Cospedal y dejara preparados otros 3.000, que no llegaron a materializarse porque las urnas echaron al PP, está dejando a la Sanidad andaluza en los huesos.

El caso del Hospital Materno Infantil de Málaga es muy clarificador: su Unidad de Oncología Pediátrica  únicamente contaba con dos oncólogos pediátricos. Las presiones de la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Málaga (Aspanoma) consiguió que se renovara a un tercero con un contrato temporal de un mes que, casualidades de la vida, vencía justo después de las elecciones generales. Ello, unido a la falta de profesionales en el área de enfermería hace que de las tres cámaras de trasplante únicamente una funcione con normalidad, otra de manera esporádica y la tercera esté cerrada.

Haciendo honor a su apellido, Verdugo está mandando a la calle a  los profesionales de la Sanidad andaluza, que ya se encuentra con respiración asistida. La lista de personas a las que no se ha renovado los contratos es interminable, tal y como denuncian los sindicatos, alargándose las listas de espera y cayendo en picado la calidad asistencial. En Málaga, la contratación se ha reducido en cerca de un 50% en todas las categorías; sólo en los últimos seis meses no se han renovado 300 contratos y, los que se han hecho, ha sido por uno o dos meses, como el caso del oncólogo del Materno.

Así pues, no parece que el famoso Plan de Choque contra las listas de espera que tanto pregona la derecha andaluza esté dejándose notar, más allá de la privatización encubierta derivando pacientes a clínicas privadas, lo incrementa la sangría del erario público. El drama alcanza también a los celadores, que en los hospitales de Málaga se han visto reducidos en un 25%. La consencuencia directa es que, sólo en el Hospital Regional (conocido anteriormente como Carlos Haya), se han dejado sin hacer 50 TACs e, incluso, se ha cerrado un hospital de día.

Málaga no es una excepción. Si miramos, por ejemplo, a Granada, la situación no mejora. Ayer este medio denunciaba el colapso del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, cuya presidenta de la Junta de Persona alarma sobre la falta de «310 profesionales de todas las categorías» y pacientes sin recibio quimioterapia. ¿Se imaginan un hospital en el que esta falta de personal obliga a cerrar ocho quirófanos y a suspender más de 100 endoscopias y 200 resonancias? Sucede en Andalucía, con el autocomplaciente «gobierno del cambio» de Juan Manuel Bonilla (PP).

El equipo de profesionales del Hospital Virgen de las Nieves de Granada está exhausto. Trabaja gratis. Debido a esta falta de personal, el centro le debe a sus trabajador@s 45.000 días; de media 120 días por profesional. Anoche tuve ocasión de hablar con una de las enfermeras a las que deben más de 60 horas, porque tan sólo lleva unos meses trabajando. «Ni nos las pagan ni nos dan los días que nos corresponden», asegura, «quieren que trabajemos gratis».

Resulta sobrecogedor escuchar el relato de esta enfermera, que explica cómo se cubren plazas fijas con eventuales de tres meses, cómo nos se cubren las bajas«estamos desbordados, en mis 15 años de experiencia jamás había vivido nada parecido». En dicho hospital, según indican, se han cerrado plantas y los pasillos de Urgencias reflejan el caos generalizado en todo el centro. «Dicen que no hay dinero», explica y,  en plena campaña de la gripe (alta frecuentación), cuando se acostumbraba a reforzar con más personal, no se ha ampliado la plantilla.

Podría seguir enumerando hospitales andaluces en los que la precariedad asola a profesionales y pacientes. En su lugar, hablaré de otro hospital, el nuevo que se ha prometido en Málaga para 2021. Suena a recochineo o, por ser más precisos, a tratar a la ciudadanía como estúpidos. Más aún cuando el Hospital del Guadalhorce, que ofrece atención sanitaria a una población de más de 100.000 habitantes en Málaga, continúa sin alcanzar su velocidad de crucero a pesar de contar ya con tres años a sus espaldas. Como ejemplo, los dos años que le llevó poner en marcha sus quirófanos o, según denunciaba el mes pasado el diario Málaga Hoy, cómo más de tres años después sigue siendo un hospital sin hospitalización: «La apertura de planta de hospitalización sigue pendiente. Y no hay fecha para su puesta en marcha».

Mientras, Verdugo afirma que la Administración tiene que cuidar a los profesionales como clave para avanzar en humanización. ¿Se puede ser más hipócrita?