Opinion · Posos de anarquía

Zasca de la Inspección de Trabajo a Vox

Vox se lleva muy mal con las estadísticas oficiales. Lo hemos comprado en infinidad de ocasiones con el modo en que inventa cifras de migración, de ayudas sociales, de violencia de género… confrontando datos del Consejo General del Poder Judicial, los ministerios del Interior o Sanidad, etc. Ahora, vuelve a darse de bruces con el informe anual de la Inspección de Trabajo que prácticamente ha doblado el importe de las sanciones por discriminación de género en las empresas.

El machismo existe en España y la discrimación laboral hacia la mujer también. Es una realidad que ahora, tal y como publica hoy eldiario.es, se evidencia en el resultado de las inspecciones de trabajo. El número de empresas sancionadas ha aumentado casi un 55%, lo que supone casi doblar el valor de las multas, que pasan de los 772.000 euros a los cerca de 1,5 millones de euros.

A la cabeza de los incumplimientos destaca la desprotección a la maternidad en materia de seguridad y salud laboral. Dicho de otro modo, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que el machismo que niega Vox y esa cultura patriarcal que relega a la mujer a la maternidad están haciendo agonizar el país, que ya ha registrado un crecimiento vegetativo negativo; es decir, en España mueren más personas que nacen.

Saltarse a la torera la Ley de Igualdad o discriminar por razón de sexo en la relación laboral son otras de las actuaciones machistas que más sanciones acumulan. El mercado de trabajo es hostil en general, con un precariado y una explotación extendidos, pero en el caso de la mujer, el grado de vulneraciones es atroz. No son suposiciones, ni argumentarios huecos para hacer ruido: son estadísticas oficiales; esas a las que la extrema-derecha tiene tanta alergia.

Estos resultados son fruto del esfuerzo de la Inspección, que sigue contando con escasos recursos, algo que intenta paliar utilizando herramientas de procesamiento masivo de datos (big data) de registros de la Seguridad Social y otros organismos. Si a ello sumanos, además, la reticencia a denunciar que aún existe  por temor a perder el trabajo, se puede suponer que el número de infracciones es mucho mayor.

Por este motivo y hoy más que nunca, la denuncia es imperativa. Si hacer públicos los abusos de ese empresariado machista y discriminador siempre ha sido la mejor defensa, con la llegada de Vox a la escena política es defensa y ataque. Es una nueva bofetada de realidad a este neofascismo liberal con datos en la mano, con la ley como artillería. Y aunque Vox ya lleva una buena somanta de desmentidos, de ponerlo en la picota de la mentira, hay que seguir arreando más y más fuerte, hasta borrar del mapa ese machismo retrógrado y, en último extremo, incluso asesino.