Posos de anarquía

La venganza se sirve fría: agur Alonso

Alonso y Casado durante la clausura de la última convencción del PP Vasco. - PP.

Pablo Casado ha fulminado a Alfonso Alonso tan  sólo trece días después de haberlo ratificado como  candidato del PP al Parlamento vasco. Se consuma su venganza, servida en frío, después de que Alonso fuera uno de los baluartes de Soraya Sáenz de Santamaría durante las primarias del partido en las que se impuso Casado, según el eurodiputado popular José Manuel García-Margallo, por ser la única alternativa a la que fue mano derecha de Rajoy.

En enero cayó la primera víctima de Casado y su modo de liderar el PP por los mismos derroteros que Aznar: Borja Sémper abandonaba la política. Ahora es el turno de Alonso, cuyo liderazgo al frente del PP vasco es indiscutible y, por tanto, cuya destitución rompe la formación en Euskadi. El malestar es patente, especialmente por los vaivenes que sufre el PP, a la deriva con un capitán Casado perdido y un timonel, Teodoro García-Egea, llevando la nave a la deriva. En menos de un mes, Génova ha pasado de las reticencias a ratificar a Alonso como candidato a las elecciones vascas, a confirmarlo y, dos semanas después, a destituirlo. No parecen, pues, con las ideas muy claras.

Como telón de fondo, el pacto con Ciudadanos (Cs) para concurrir conjuntamente a las urnas. Una intento a la desesperada en una Comunidad en la que ninguna de las dos formaciones tiene mucho que decir. Ciudadanos ni siquiera cuenta con representación en el Parlamento vasco y sumando los votos de ambos partidos en las elecciones de 2016 rondan el 12%, ligeramente por encima del PSOE, pero a mucha distancia del PNV (37,60%) o de EH Bildu (21,26%)... incluso, de Unidas Podemos (14,86%).

La rueda de prensa de ayer del secretario general del PP, Teodoro García-Egea fue infumable. El modo en que evitó responder a las preguntas, las reiteradas evasivas sobre el motivo de la marcha atrás en su primera elección de candidato dicen mucho. Los silencios, en ocasiones, valen más que las palabras... y esta es una de esas ocasiones.

En cuanto al candidato elegido, Carlos Iturgaiz, es una elección que se encuentra más en la órbita del sector duro del PP, donde se sitúan Casado, su padrino político, José Mª Aznar, y su madrina, Esperanza Aguirre, siempre con un pie fuera y otro dentro del partido. García-Egea destacó anoche la generosidad de Iturgaiz... el mismo que hace algo menos de un año abandonó la política después de que Casado lo relegara al puesto 17 en las listas europeas o, lo que era lo mismo, lo dejaba sin sueldo público.

Por aquel entonces, el que presidiera el PP vasco entre 1996 y 2004, acusó a Casado de "no contar conmigo", mostrándose "triste y decepcionado" al entender que "Casado no ha valorado todo el trabajo y dedicación que he hecho todos estos años, en nombre del PP vasco y en defensa de la unidad de España y las víctimas".  Iturgaiz lamentó que Casado incumpliera su palabra de "confeccionar listas de integración" y le acusó de "que nos ha invitado a irnos".

Ahora, ambos se aferran a "donde dije digo, digo Diego"; uno por avanzar en sus esfuerzos por merendarse al cada vez más irrelevante Ciudadanos, otro por huir del frío que hace fuera de la política y arrimarse al calorcito del dinero público. El resultado, ya les avanzo, no será bueno. Por separado no lograrían en Euskadi más votos que los obtenidos en 2016; juntos, la debacle será sonada. "Acabar con el rodillo del nacionalismo", como asegura García-Egea, no está al alcance ni del PP ni de Cs, pues el voto mayoritario de la sociedad vasca es claro: no quiere a la derecha españolista que representan Casado y Arrimadas.