Posos de anarquía

Del coladero de Barajas al coladero de Heathrow

Un avión despega con la publicidad del turoperador TUI | EFE

No, no es Reino Unido y su imposición de cuarentena a quienes procedan de España lo que ha dado la puntilla al sector turístico español; se ha tratado más bien de un hara-kiri, porque ha sido España la que ni ha hecho ni hace los deberes. Han sido las Administraciones y la misma ciudadanía la que lo tenía todo en su mano para paliar la miseria que se nos avecina y no lo ha hecho. Mientras, quienes no hacen más que señalar al "coladero de Barajas" -pese a que los positivos de COVID-19 importados no llegan ni al 2%-, no ven que en Londres se quiera evitar el coladero de Heathrow.

Las cifras son inconstestables: somos el quinto país de Europa por número de contagios, con 37 por cada 100. 000 habitantes. Estamos muy por detrás de los 14 de Francia y Reino Unido, los 8 de Alemania o los 5 de Italia, que pese a haber sido el otro gran foco europeo de contagios, junto a España, parece haber mejorado extraordinariamente su gestión.

Ante el duro golpe que suponen medidas como las tomadas por el gobierno británico, tanto el Gobierno central como algunos autonómicos están tratando de que las restricciones que aplique Reino Unido diferencien territorios, dejando fuera Canarias y Baleares -según propone el Ejecutivo- o Comunidad Valenciana  y la Costa del Sol -según sus gobiernos regionales-. Sería algo inédito, algo, por otro lado, que España no ha hecho cuando ha vetado los vuelos a otros países.

Mientras se produce esa circunstancia, la misma derecha que ha estado cargando las tintas hablando del "coladero de Barajas" no se da cuenta de que ella tomaría medidas aún más duras de lo que hace Downing Street respecto a España. De ser esta derecha la que gobernara en Londres, seguramente cerraría fronteras, como de hecho aplaudió cuando se hizo con Italia, pese a que el sur del país se encontraba casi sin contagios.

Cada uno va a lo suyo, fijándose únicamente en la paja en el ojo ajeno. Sucede en este asunto del turismo, eludiendo hacer esa autocrítica de los motivos reales que nos están llevando a esta situación, y con el reparto autonómico de los fondos para la recuperación, en donde la insolidaridad de Comunidades como la Andaluza vuelve a hacer acto de presencia, queriendo privar de fondos a otras regiones que fueron mucho más castigadas por el COVID-19. Ojalá las mismas energías que ahora se emplea en protestar por el turismo comiencen a destinarse en reforzar una Atención Primaria infradotada, un cuerpo de rastreadores insuficiente y una Sanidad Pública, de nuevo, maltratada.