Posos de anarquía

Toca abrir el baúl de los recuerdos saharaui

Uno de los baúles de los recuerdos que todavía se pueden ver en los campamentos de población refugiada saharaui. - David Bollero

A las cuatro y veinte de la madrugada del domingo aterrizaba el vuelo chárter que, entre otras personas, nos había llevado a varios medios de comunicación hasta los campamentos de población refugiada saharaui. Todavía no habíamos despegado de Tindouf y la red de trolls que maneja la inteligencia marroquí ya nos había insultado en redes sociales a buena parte de los periodistas que informamos de lo que nos encontramos en estos campamentos y de la guerra que libran el Frente Polisario y Marruecos, después de que éste último rompiera en noviembre de 2020 el alto el fuego suscrito en 1991.

Resulta increíble la rapidez con que se activa el ejército en línea articulado por Marruecos en internet. Estos trolls acosan a los periodistas que informamos sobre la realidad que incomoda a Mohamed VI. Insultos, amenazas o, incluso, como es el caso de otro compañero y de mí mismo, imágenes de nuestros rostros identificándonos con nombre y apellido comienzan a circular por páginas web militares marroquíes.

Marruecos no quiere que se informe de la guerra, calificada de baja intensidad, que libra contra el Frente Polisario. Con este fin, hace gala del poder de sus lobbies, tal y como se ha podido ver con la decisión política en RTVE de cancelar su viaje al Sáhara Occidental para no soliviantar al monarca alauita. Para los periodistas y medios que no nos doblegamos a estas presiones utilizan otras artimañas, pero ya avanzo que son baldías.

Todavía a día de hoy uno puede caminar por los campamentos de refugiados y refugiadas saharauis y toparse con un baúl de lo recuerdos. Se trata de arcones que fabricó el pueblo saharaui en 1992 tras la firma del alto el fuego. La promesa de la ONU del regreso inminente al Sáhara Occidental y la celebración del referéndum de autodeterminación que devolvería esta tierra a sus legítimos habitantes hizo que fabricaran estos baúles con los techos de zinc de sus casas y guardaran en ello sus jaimas y sus pertenencias más preciadas con las que querían dejar atrás estos campamentos de refugiad@s y recuperar sus vidas en el Sáhara Occidental. 30 años después, los baúles no se han movido y cuando tropiezas con ellos recuerdan -si es que es posible olvidarlo- la infamia cometida por Marruecos, España y la ONU contra el pueblo saharaui durante década.

Algunos periodistas llevamos a cuestas ese baúl de los recuerdos, no perdemos de vista lo que hemos presenciado con nuestros propios ojos y no cedemos a las presiones que tratan de impedir que informemos de cuanto sucede en el Sáhara Occidental. No perdemos de vista que ni somos las víctimas ni somos los protagonistas, porque este papel le corresponde al pueblo saharaui. Este sentimiento se extiende a todo aquel que, de un modo u otro, ha luchado por romper con el silencio y, por ello, está en el punto de mira de la inteligencia marroquí; le sucedió al periodista Ignacio Cembrero, espionado por Marruecos a través del software espía israelí Pegasus, o a cineastas como Gilberto Mastromatteo, director de Sáhara Occidental, La Güera, mi pueblo olvidado, que por decirlo suavemente ya no podrá pasar unas vacaciones en Marrakech.

Ojalá este baúl de lo recuerdos virtual también lo tuvieran nuestros gobernantes y monarcas, tanto los actuales como los pasados. Dice mi buen amigo Ahmed Mohamed Fadel, conocido como El Rubio, que "Europa y España perdieron el norte cuando dejaron de mirar al sur" y así es. El veto a RTVE para viajar al Sáhara Occidental, el modo en que se trata de lavar la imagen de Marruecos pese al continuo chantaje utilizando para ello vidas humanas o la desidia del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, literalmente huyendo cuando se le pregunta por la cuestión del Sáhara Occidental son buena prueba de ello.

Se avecinan meses muy interesantes e intensos que podrían marcar un punto de inflexión en el conflicto originado por la invasión ilegal del Sáhara Occidental por parte de Marruecos en 1975. Meses que, pase lo que pase, muchos guardaremos en nuestros baúles de los recuerdos y que utilizaremos para informar le pese a quien le pese.