Posos de anarquía

No son clientes, son puteros

Fragmento de la portada de la polémica guía del Ayuntamiento de Marbella.

El Ayuntamiento de Marbella ha publicado una polémica guía que ya desde su mismo título es un patinazo como la copa de un pino: Guía ilustrada sobre sobre violencias machistas y derechos de las mujeres que ejercen la prostitución. La prostitución no se ejerce; se es víctima de explotación sexual. Es una máxima que mientras no se asuma sucederá lo que ya previamente ha ocurrido en el Consistorio marbellí: que en su ordenanza municipal, en lugar de hablar de "puteros", habla de "clientes", como quien va a comprar un kilo de tomates.

La polémica guía, según ha querido trasladar la concejala de Igualdad, Isabel Cintado (PP), pretende difundir los derechos que asisten a las mujeres que ejercen la prostitución. El lenguaje siempre es importante y en esta cuestión aún más, porque como se indicaba en la entradilla de este artículo, la prostitución no se ejerce y no existen las prostitutas, sino que es más preciso hablar de "mujeres prostituidas".

Muestra de los perfiles de víctimas de la explotación sexual que presenta la guía como "trabajadoras del sexo".

El despropósito de la guía continúa manifestándose desde sus primeras páginas, con una exposición de perfiles de víctimas de la prostitución que pone los pelos de punta: uno no da crédito cuando lee que una de las víctima se define como "andaluza de toda la vida y malagueña salerosa, apasionada y con mucha guasa" que hace años que ejerce la prostitución y que ahora está "en busca de otras oportunidades laborales porque el niño [su hijo] ya se mantiene solito".

Otra mujer, Fátima, que dice venir del Magreb, además de dejar claro que está de paso, que no ha venido para construir su vida nueva aquí y volverá a su país, también habla de buscar "otras alternativas laborales", como si ser prostituida fuera una salida laboral.

Los colectivos feministas, como Marbella Feminista, no han tardado en trasladar su indignación, reclamando la retirada de la guía. La respuesta de la concejala Cintado ha sido hablar de "desconocimiento e intento de manipulación" por parte de este colectivo. Sin embargo, muy convencida de ello no debe de estar, puesto que el Ayuntamiento ha restringido el acceso público a la guía, permitiéndoselo únicamente a quienes disfrutan de una cuenta corporativa del Consistorio. Posos de Anarquía sí accedió a la guía antes de su retirada y haciendo clic en la imagen inferior se puede acceder a ella:

Haciendo clic en la imagen se accede a la guía completa.

Después de lo expuesto, Cintado ha tenido la desvergüenza de afirmar que "la guía está en contra de normalizar la prostitución como una salida laboral", a pesar de abordarla como tal. ¿Se imaginan una guía similar para narcotraficantes? El perfil sería algo así:

"Soy David, malaguita por los cuatro costados y más apañaó que un jarrillo de lata. Hace años que trafico con cocaína, tengo dos hijos a los que no les falta de nada y una mujer que es la alegría de mi vida. Ahora ando buscando otras oportunidades laborales porque los mellizos andan de Erasmus y uno ya no está para andar dando tumbos por los despachos de tanto pez gordo".

No me imagino al PP de Marbella defender algo así... como tampoco me lo imagino tomando conciencia de la cantidad de víctimas de explotación sexual que tiene en su municipio. Quizás, como se desprende  de su guía, asume que una mujer prostituida es una mujer menos en paro, lo que mejora sus estadísticas.

La realidad es bien distinta. Este mismo verano se desarticulaba en Marbella una organización criminal, activa durante más de una década, que explotaba sexualmente a mujeres. Entre Almería y Marbella, 22 personas detenidas y siete establecimientos donde acudían los puteros a pagar por sexo con mujeres, fundamentalmente de Europa del Este, que tenían que estar disponibles las 24 horas del día, con sólo dos horas libres al día para salir a la calle y obligadas a entregar la mitad de lo que les pagaban.

No es un caso aislado; a fin de cuentas, Marbella es uno de los puntos neurálgicos del crimen organizado en la Costa del Sol. Atrás han quedado los años de la jet set y el turismo lujoso en Puerto Banús. Cualquiera que viva en Marbella ha oído hablar de la calle del Infierno, paralela a la de Ribera, donde la droga, el turismo de borrachera y la explotación sexual campan a sus anchas.

En esta suerte de ciudad sin ley, las peleas son una tónica habitual y tal ha sido el deterioro y abandono municipal de esta zona , que los habitantes del lugar se sienten expulsados por su propio Ayuntamiento y han conformado la Asociación de Vecinos de Puerto Banús, Playa de Levante, para hacer frente a la situación. Felaciones en plena calle por 10 euros y, si el putero quiere más, siempre puede acudir a alguno de los negocios con licencia municipal detrás de las cuales, como diría Cintado, "se ejerce la prostitución", es decir, se continúa explotando sexualmente a las mujeres. Allí, según las ordenanzas municipales, putero y víctima de la explotación están a salvo de multas que, de pillarles in fraganti en la calle, podrían ascender a 1.500 euros.

Es cierto que la guía ofrece información sobre cómo empadronarse en el municipio o cómo acceder a "las prestaciones vitales de emergencia" aunque no se tenga la Tarjeta Sanitaria, entre las que se incluye la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Curiosamente, al tiempo que se informa del derecho al aborto, la Junta de Andalucía (PP-Cs), tras pactarlo con Vox, ha subvencionado con cerca de un millón de euros a organizaciones provida que coartan la libertad de decisión de las mujeres.

Sin embargo, el enfoque no puede ser más equivocado; supone un retroceso en el modo de abordar la problemática de la explotación sexual que ha posicionado a España como el primer país europeo en puteros y el tercero del mundo, según datos de la ONU. Y el problema de fondo para haber alcanzado ese deshonroso liderazgo es el mismo que subyace en esta guía, que se naturaliza la explotación, como lo hacen, según las estadísticas, cuatro de diez de sus amigos, querido lector/lectora: son los que las estadísticas dicen que, al menos una vez en su vida, han pagado por sexo.