Posos de anarquía

¿Quién añora realmente a ETA?

 

Montaje utilizado por Vox en redes sociales (Twitter)

Odón Elorza no pudo más, estalló. La paciencia del diputado socialista rebosó ante la mezquindad de una oposición que, carente de propuestas y anclada en parasitar el conflicto, volvió que recurrir al fantasma de ETA para atacar unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) que cuentan, incluso, con el beneplácito de la Unión Europea (UE).

Guillermo Díaz, diputado de un Ciudadanos cada vez más desintegrado e irrelevante, ha recurrido de nuevo a la banda terrorista desaparecida hace más de una década para atacar al Gobierno: "En la nueva historia que traen ustedes aquí ETA no existió y Franco murió ayer. Hace un par de meses, aquí mismo, una diputada socialista proclamó orgullosa que su hija no sabía qué era ETA".

Díaz ha recurrido, incluso, a los socialistas asesinados Ernest Lluch o Fernando Múgica, amigos íntimos de Elorza hasta el punto de haber acompañado al último en la ambulancia antes de su muerte. Y el exalcalde de Donosti no ha podido más: "¡No sean tan miserables, dejen ya en paz el terrorismo de ETA! ¡ETA desapareció, ETA no está aquí, aquí no hay terroristas!".

La derecha del Congreso, alineada con el discurso de Díaz, acostumbra a descalificar cualquier iniciativa del Gobierno y a deslegitimarlo por contar con el apoyo de EH-Bildu, partido legal que, a diferencia de otros, ha pasado el filtro del Tribunal Constitucional y que año a año cobra fuerza tanto en Euskadi como en la misma Cámara Baja.

El comodín de las víctimas de ETA que aprovecha la derecha ha dejado de funcionar, por mucho que se aferre a él. "¡Dejen de utilizar a las víctimas del terrorismo que son de todos para atacar al Gobierno de izquierdas, para atacar unos presupuestos!", gritaba Elorza, que no daba crédito a la cota de podredumbre moral que destilan PP, Cs y Vox.

Por más que el sector conservador lo intente, el hecho es que el tachado de "Gobierno Frankenstein" consigue sacar unos PGE cada año, incluso, en la peor crisis sanitaria y económica de nuestra democracia, lo que evidencia la fortaleza del Ejecutivo. Ya es más de lo que puede decir la derecha, que precisamente el mismo día que resucitaba a ETA en Madrid, en Sevilla el gobierno de PP y Cs demostraba su debilidad con su incapacidad de sacar adelante unas nuevas cuentas para este año, abocado a prorrogar las anteriores que no contemplan la inyección de Fondos Europeos negociada por el Gobierno de España en Bruselas.

EH-Bildu es en sí mismo un triunfo de la democracia, porque representa la reconversión de una banda terrorista en un agente político que rehúye de la violencia, que incluso se arrepiente de ella, y gracias a cuyos apoyos todos los españoles y españolas, no solo la ciudadanía vasca, están viendo mejorada sus vidas. Al apoyo de EH-Bildu, entre otros, hay que agradecer la dignificación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), los primeros pasos de la Ingreso Mínimo Vital (IMV), la Ley de Eutanasia...

"¡Ya está bien! ¡Aquí lo que hay son franquistas!" fue otra de las grandes verdades que Elorza nos regaló ayer. Y esa sí que es una realidad innegable y, a pesar de ello, nunca el ala izquierda del Congreso ha utilizado el pasado franquista de buena parte de quienes se sientan en la derecha para tumbarles unos presupuestos cuando han gobierno ellos, llegada al Ejecutivo dopada con financiación ilegal, como ha demostrado después el Tribunal Supremo.

La izquierda está a otro nivel; siempre lo ha estado. A pesar de que son muchas más las víctimas, los crímenes sin resolver y las masacres cometidas por el franquismo que por ETA, la Dictadura y el modo en que en la derecha continúa rindiendo homenaje a esa época oscura de España jamás se ha instrumentalizado para hacer oposición, como es el caso, con unos PGE... y eso que podría, incluso, tener motivos para ello, porque las políticas económicas de la derecha a menudo acostumbran a beneficiar a grandes empresas que levantaron sus cimientos con la sangre de los presos republicanos durante la Dictadura, llenando los bolsillo de los herederos del franquismo.

Los de Vox por ser abiertamente fascistas, habiendo valorado más la Dictadura que el actual Ejecutivo; otros, como Ciudadanos, que con tal de recibir un último aporte de oxígeno -aunque sea aire viciado- antes de su defunción es capaz de ponerse del lado más retrógrado del Hemiciclo; y los de Pablo Casado, que con un exministro franquista como fundador y presidente de honor, se despista y se suma a una de las diez únicas misas en honor a Franco que se celebraban en toda España el pasado 20-N, hacen poco por hacer avanzar esta democracia.

Hacer oposición no es ser lastre y esta derecha lo está siendo. Vive del conflicto continuo, fabricándolo incluso cuando no lo hay, como sucede con ETA. A veces, su grado de histrionismo es tal que uno no sabe qué extraña más, si a ETA o a Franco, porque la primera ya entonces se asumía como arma política arrojadiza. Sembrando las noticias y las redes sociales con odio y crispación a base de montajes de mal gusto, como el utilizado por Antonio A. Alcaraz, coordinador de Vox en Málaga (imagen superior). La política es otra cosa y en esta legislatura, pese a la crisis, se está evidenciando: es posible cambiar positivamente la vida de las personas, incluso, de aquellas que hacen cuanto está en su mano para que no suceda. Aún queda mucho por andar y con encendidas intervenciones como la de Elorza de ayer, uno suelta piedras del bolsillo y camina más ligero, dejando atrás el pedrusco inútil.