Posos de anarquía

La Desbandá sigue levantando ampollas

La Desbandá durante su primera etapa, entrando en Rincón de la Victoria. - Manolo Teniente

Se cumplen 85 años de la matanza de La Desbandá, uno de los episodios más cruentos de nuestras historia, cuando en febrero 1937 el Ejército franquista bombardeó a las cerca de 150.000 personas que huían a pie desde Málaga a Almería. Se estima que la aviación y los buques de guerra de Franco y Mussolini acabaron con alrededor de 5.000 vidas y todavía a día de hoy hay quien desea silenciar este recuerdo.

Aquella matanza, en la que muchos han querido ver un ensayo del bombardeo de Guernica, no sólo fue salvaje por el hecho de atacar a civiles (incluidos ancianos, mujeres y niños), sino por hacerlo con la crueldad de buscar acabar con el máximo número de vidas. Así se explica que en los tramos en los que la fila de almas asustadas huía encosertada entre la montaña y el mar, los buques no sólo dispararan directamente a sus cuerpos sino a los riscos del acantilado para provocar desprendimientos y sepultarlos... o que los bombardeos echaran abajo el puente del río Guadalfeo (Granada) para que todas las personas a su paso perecieran ahogadas.

Por sexto año, la Asociación Sociocultural y Club Senderista 'La Desbandá' recrea durante 10 días el camino que anduvieron aquellas personas por la llamada "carretera de la muerte" durante 240 kilómetros. Hablo con su presidente, Rafael Morales, que no deja de caminar en su quinta etapa, evidenciando el esfuerzo al subir un repecho. "Este año hemos desbordado las expectativas", comenta, con una media de 200 personas por día. En la etapa del pasado domingo, el acto central en el río Guadalfeo -donde se inauguró un momumento-, llegaron a caminar juntas alrededor de 600 personas.

Morales insiste una y otra vez, "tenemos que seguir caminando". No se refiere únicamente a la marcha a pie que iniciaron el pasado 3 de febrero, sino a la más dura, a la de la resistencia, a la "sacar del olvido y el silencio este genocidio". La Desbandá sigue levantando ampollas y no son, precisamente, las de quienes caminan, sino quienes permanecen estáticos anhelando un pasado oscuro.

Aunque pudiera parece mentira, aún hay quienes no lo ponen nada fácil. Es el caso de los alcaldes del PP de Rincón de la Victoria (Francisco Salado, también presidente de la Diputación Provincial de Málaga), El Ejido (Francisco Góngora) y Roquetas de Mar (Gabriel Amat) que, como indica Morales, vuelven este año ningunear la marcha negándoles hasta un polideportivo en el que pernoctar.

No son los únicos, el propio alcalde de Málaga, el también popular Francisco de la Torre, ha sido incapaz de lamentar que el Ayuntamiento de Madrid dedique una calle al Crucero Baleares, uno de los tres buques de guerra que masacraron a la población malagueña que huía. Ni siquiera ha tenido la empatía de aprobar una moción el pasado mes de septiembre en el Ayuntamiento de Málaga para exigir al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, la retirada de ese homenaje al buque asesino. Votó en contra.

Hace algunos años tuve el honor de entrevistar a algunas supervivientes de La Desbandá y su relato era estremecedor, porque incluso quienes salieron con vida, como era el caso de Dolores García, jamás volvieron a tener a la familia unida. ¿Cómo es posible que conociendo de primera mano relatos similares, siendo alcalde de Málaga durante más de dos décadas, De la Torre ignore así el sufrimiento de todas las víctimas?

"Tenemos que seguir caminando", repite Morales. Y vaya si caminan: La Desbandá llegará a la Cámara Baja para tratar, además, de dar el espaldarazo definitivo a la Ley de Memoria Democrática y desde la Asociación que preside Morales continúan sus investigaciones, tratando de acceder a los cuadernos de bitácora de los buques del bando golpista que cometieron la masacre -Baleares, Canarias y Almirante Cervera- y habiendo comenzado ya a estudiar los archivos italianos.

Así, del 30 de septiembre al 2 de octubre, se celebrará en Mollina (Málaga), el I Congreso Internacional de La Desbandá, con el lema "100 años de lucha antifascista popular". Aún trabajando duro en su preparación, Morales señala que ya está muy avanzado. Levantará ampollas, sin duda, como de hecho levanta esta ruta senderista en recuerdo de todas las víctimas, pero como insiste Rafael, "tenemos que seguir caminando".