Posos de anarquía

Herrera se da un festín, pero la cuenta la pagas tú

El periodista Carlos Herrera gesticula en su intervención en "Diálogos de Cuaresma" a 3 de marzo de 2023 en Sevilla.-FRANCISCO J. OLMO / Europa Press
El periodista Carlos Herrera gesticula en su intervención en "Diálogos de Cuaresma" a 3 de marzo de 2023 en Sevilla. -FRANCISCO J. OLMO / Europa Press

Carlos Herrera nos robó. Eso es lo que hacen quienes conscientemente defraudan a Hacienda, porque todo cuanto no tributan es dinero que no puede destinarse a becas, educación, sanidad... La sentencia del Tribunal Supremo es demoledora a la hora de establecer cómo el martillo pilón de la derecha utilizó una sociedad pantalla entre 2006 y 2007 para pagar menos impuestos. ¿En qué lugar moral le deja eso? En lo más hondo, especialmente por haber estado negando su condición de defraudador durante años, en lugar de admitir que le dio la espalda a España.

Vivimos en un país de patriotas de pacotilla y Carlos Herrera es su máxima expresión... bueno, él y su querido amigo el emérito, ambos expertos en esto de envolverse juntos con la bandera nacional mientras defraudan a los españoles y españolas... porque, recuerden, Hacienda somos todas y todos, aunque la Abogacía del Estado tratara de reducir la frase a "solo publicidad" para tratar de librar -como de hecho libró- a la infanta Cristina de la cárcel en el juicio donde pagó todos los platos rotos Iñaki Urdangarín.

Herrera trabajaba en Onda Cero cuando recurrió a una sociedad pantalla para tributar a través del Impuesto de Sociedades en lugar de hacerlo vía Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Hay que ver cómo son las cosas de estos patrioteros, que andan siempre quejándose de la cantidad de impuestos que pagan los empresarios, pero a la mínima de cambio se lanzan a montar su Sociedad Limitada para eludir o evadir impuestos.

Eso es lo que hizo el periodista, hoy en la COPE, y así lo pone de manifiesto la sentencia del Tribunal Supremo, que por ser diplomático habla de "simulación" para hablar de su sociedad pantalla con la que buscaba tributar menos o, lo que es lo mismo, dejar de pagar lo que le toca. Herrera es ese personaje que en una comida de amigos pide los mejores vinos, se toma el postre más caro y se harta de copazos de importación, pero cuando llega la cuenta, pide pagar a medias... Bueno, en realidad y por ser justos con su condición, es de los que en esa misma situación los amigos acuerdan ir pasando por caja y pagar cada uno lo suyo y, cuando acude él, se descuenta los cubatas... que los pague el que viene detrás.


El alto tribunal le ha pegado un buen repaso a Herrera, exponiendo cómo le puede dar las vueltas que quiera pero las cuentas no cuadran considerando los sueldazos que se embolsaba entonces. Ya no es sólo lo que dejó de tributar, sino lo que se dedujo, porque quienes crean su Sociedad Limitada para tributar menos se deducen una cantidad ingente de gastos que sería imposible deducirse con el IRPF.

La moral de Herrera hace mucho tiempo que quedó expuesta. La sentencia del Supremo es una ratificación más de su calaña. Lo menos que se puede exigir a alguien con un mínimo de decencia es que cuando le pillan haciendo trampas, lo asuma y apechugue con las consecuencias. No es el caso de Herrera, que no sólo ha estado negando la mayor, sino que en su papel victimista llegó a sugerir ser víctima de una campaña orquestada por el gobierno socialista cuando Elena Salgado era ministra de Economía.

No le ha funcionado y ahora, tras haberse revuelto como un animal malherido, ha quedado expuesto ante toda España. Somalia se ha librado de una buena después de que Herrera se tragara sus palabras y no se exiliara a ese país tras la llegada de Unidas Podemos al Gobierno. Suerte para el país africano e infortunio para España, que continúa padeciendo la hipocresía de estos patriotas que se pegan el festín mientras la cuenta la pagamos el resto.

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