Punto de Fisión

La poli no descansa

Este verano anda la policía desatada, si es que ha andado atada alguna vez. Estos últimos días parece que hubiese una epidemia de luna llena que va desde Ferguson hasta Melilla pasando por Málaga y Madrid. Entre porrazo que va y porrazo que viene se les pasa el día a estos licántropos, eso si no se les va la mano y le pegan unos cuantos tiros a un socio en medio de una discusión o a un chaval negro tirado en el suelo.

En Ferguson acaban de diluirse en sangre las últimas esperanzas de comprender el mandato de Obama. Quien dice que va a enviar al fiscal general de los Estados Unidos a investigar un crimen que no da ni para cinco minutos de Starsky y Hutch. Hasta el Superagente 86 podía haberlo resuelto ya sin esforzarse mucho. Si un presidente negro con el agravante de premio Nobel no sirve ni para clausurar Guantánamo ni para que la policía siga usando a los afroamericanos de tiro al blanco, entonces es que, como decía Martin Luther King, todo ha sido un sueño. En blanco y negro, además. Ya nos lo temíamos pero aun así Obama está resultando un fiasco de proporciones épicas, un Tío Tom desteñido, el mayordomo de la Casa Blanca, el cantor de jazz. Desde luego, Morgan Freeman lo hacía mucho mejor.

En Madrid al final se ha descubierto por qué el agente Cristian Carrasco, destinado a Seguridad Ciudadana, baleó a su socio Iván el Coletas. Y no fue porque lo hubiera confundido por Pablo Iglesias, no. Fue una cuestión laboral: "Cogimos el bar porque él se iba a encargar de llevarlo. Yo no podía trabajar. Lo maté por negarme a ser su camarero". Decía Woody Allen en una de sus comedias que siempre que le preguntaba a una puta por qué se había dedicado a ese negocio, la respuesta era porque no quería seguir de camarera. "Vaya, según eso" concluía Woody, "el de camarera debe de ser el peor oficio del mundo". Cristian le ha dado la razón.

En cuanto al sector palizas, se conoce que en agosto cierran muchos gimnasios por vacaciones y los chicos de uniforme deben de buscar lomos frescos donde desfogarse. La ONG melillense Prodein ha difundido un video grabado en la madrugada del 13 de agosto donde se advierte cómo los guardias civiles se lo pasan en grande apaleando a los inmigrantes en la valla de Marruecos. Y el pasado día 6, en Morón de la Frontera, una pareja de la Policía Nacional decidió divertirse un rato pidiendo el DNI, ese bonito recuerdo del franquismo. Martín Carrillo, de 39 años, intentó explicarles que padecía una discapacidad psíquica del 69% pero los policías le cachearon, le insultaron, le golpearon y le quemaron los brazos con puntas de cigarrillo. Luego lo llevaron inconsciente al ambulatorio y dijeron que el hombre se había autolesionado. Una vecina, diputada de Izquierda Unida, Marina Segura, acudió a pedir explicaciones al jefe de la comisaría y alucinó en colores cuando se las dio: "Nos dijo que él no podía hacer nada con los nuevos agentes que llegan de prácticas al cuartel, que es muy complicado controlarlos". Impunidad total, como si fuesen antidisturbios. Hay dos maneras de acabar con los delincuentes, una es detenerlos y la otra es hacerles la competencia. Como estas dos bestias sigan de patrulla, pronto se quedan sin pueblo donde hacer las prácticas.