Punto de Fisión

Better Call Bárcenas

Fotografía de archivo de enero de 2015 del extesorero del PP Luis Bárcenas, a su llegada a la Audiencia Nacional, para declarar ante el juez. E.P./Marta Fernández
Fotografía de archivo de enero de 2015 del extesorero del PP Luis Bárcenas, a su llegada a la Audiencia Nacional, para declarar ante el juez. E.P./Marta Fernández

La historia resulta difícil de entender porque en el PP todo sucede en pretérito imperfecto, en diferido y en forma de simulación, pero más o menos puede explicarse así: el mismo día en que se hace público que el PP había presentado un recurso ante el Tribunal Supremo el pasado abril pidiendo la absolución de Bárcenas por la remodelación de la antigua sede de Génova 13, el PP decide retirar el recurso porque, según González Pons, "la estrategia jurídica choca contra la lógica política".

De los choques con la vergüenza, la honradez, la ética y la realidad será mejor no hablar, porque desde los mensajes de ánimo telefónicos de Mariano Rajoy ("Luis, sé fuerte") hasta la operación del falso cura entrando en la casa del tesorero a punta de pistola y amenazando de muerte a su familia, todo en la estrategia jurídica y la lógica política con que el PP ha manejado el caso Bárcenas es una puta feria con noria, tiovivo, caballitos, algodón de azúcar, escopetas trucadas y coches de choque. También hay papeletas para la rifa del perrito piloto y de la muñeca chochona.

A pesar de sus férreas convicciones conservadoras, el PP es un partido con vocación de futuro, algo lógico teniendo en cuenta el montón de mierda que siempre acaban de plantar hace cinco minutos y que los nuevos propietarios descubren asombrados, como si fuese un fósil fechado en carbono 14 que todavía echa humo. Cada nueva directiva se encuentra con el desastre que hereda de la anterior, un reguero de ministros entre rejas, prebostes imputados y diputados en busca y captura, de manera que esa enorme cagada tipo escarabajo pelotero va adquiriendo las dimensiones de un zurullo de Triceratops y resulta un poco complicada de esconder barriéndola debajo de la alfombra.

La directiva de Feijóo se ha sacudido el recurso que pedía la absolución de Bárcenas lavándose las manos y echándole la culpa a la anterior directiva, la de Pablo Casado, quien también asegura que él tampoco sabía nada del recurso de marras. A lo mejor es verdad, puesto que no hay una sola foto de Casado disfrazado de abogado, mientras que abundan las que lo presentan dedicado a actividades gastronómicas, ganaderas y agropecuarias. Verás cómo al final el recurso lo presentó la misma Mano Negra que lo mismo firmaba "M. Rajoy" en una contabilidad en B, escondía un millón de euros en un altillo o destrozaba discos duros a martillazos.

Es evidente que el PP lleva tiempo clamando por un buen equipo jurídico, porque está claro que quienes les llevan los papeles hace años que están sobrepasados por las circunstancias (sí, lo de "sobrepasados" es un juego de palabras). Deberían contratar a Saul Goodman, el abogado marrullero de Better Call Saul, un tipo sin escrúpulos legales o morales que montó su despacho en el trastero de una peluquería china y que fue prosperando hasta abrir un bufete presidido por una réplica hichable de la Estatua de la Libertad, para ir avisando de que él se folla la ley y lo que le dé la real gana. Aun así, aunque trabaja con asesinos a sueldo y cárteles de la droga mexicanos, hasta Saul Goodman se lo pensaría mucho antes de ponerse a defender a esta gente. "¿Por qué entierran a los abogados debajo de seis metros de tierra?" se pregunta el bueno de Saul. "Porque en el fondo son muy buenas personas".