Punto de Fisión

Mañueco, gracias por el fuego

El presidente electo de Andalucía, Juanma Moreno (d) recibe las felicitaciones del presidente de Castilla Y León, Alfonso Fernández Mañueco (i) en presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (c) durante la Junta Directiva Nacional del PP en Madrid celebrada este martes. EFE/ Emilio Naranjo

Existen diversas maneras de afrontar los grandes incendios forestales: aplicar una eficaz estrategia preventiva, preparar cortafuegos durante los meses invernales, formar y mantener brigadas de alerta rápida, entrenar personal especializado, en definitiva, utilizar los medios disponibles para evitar que el fuego se propague y se vuelva incontrolable. Claro que esto sería jugar sucio, jugar con ventaja, y hay gente que prefiere que la partida esté igualada o, mejor aún, darle al incendio la ventaja. En la Sierra de la Culebra, en Zamora, el gobierno de Mañueco le ha vuelto a dar al fuego todas las oportunidades posibles de hacer daño, igual que hizo el año pasado en Ávila.

Como todavía no había empezado la temporada de alto riesgo, la mayoría de las cuadrillas no estaban contratadas y las que sí lo estaban apenas tenían media docena de personas cuando debían disponer al menos de once. Los forestales aseguran que únicamente un cuarto de los efectivos de extinción de incendios estaban operativos la semana pasada. Los bomberos han desmontado las típicas excusas de los responsables de la Junta de Castilla y León al afirmar que el incendio hubiera podido atajarse fácilmente de haber contado con personal y equipo suficiente. Los sindicatos denuncian que la política de la Junta en materia de prevención y extinción de incendios es un monólogo de Gila, concretamente aquel del bombero que le decía por teléfono al pobre hombre al que se le estaba quemando la casa que no podían ir hasta la semana próxima, pero que fuese echando un vaso de agua fría a las llamas cada cuarto de hora.

El chiste era tan divertido que hubo un momento, en la base de Villardeciervos, en que además de los aparatos de la base, había ocho helicópteros más, procedentes de diversos puntos de España, todos ellos parados y esperando instrucciones. Debía de ser por ahorrar combustible. Por lo que se ve, Mañueco ha seguido a la perfección el lema de Bilardo, aquel entrenador de fútbol argentino que clamaba "Al enemigo ni agua", y la estrategia de "tierra quemada" que tan buenos resultados proporcionó a Stalin. En efecto, con treinta mil hectáreas arrasadas y la economía de la región reducida a la ceniza de un puro, ya no hay peligro de que durante los próximos años en la Sierra de la Culebra vuelva a arder ni un palo.

Ya sea con petroleros hundidos en la costa gallega, con aviones militares estrellados o con incendios forestales devastadores, la política del PP ha consistido desde siempre en el sálvese quien pueda, que yo no he sido. Esto es lo que ocurre cuando dejas el gobierno en manos de una gente que piensa que cada cual debe sobrevivir por sus propios medios, ya sea contratando un seguro privado porque el médico de familia está de vacaciones, cosiéndose una herida él mismo porque los servicios de urgencias están cerrados o apagando fuegos con ramas y escobas, como los vecinos de los pueblos de Zamora a los que las autoridades abandonaron a su suerte.

El dinero de los impuestos está para ayudar a los emprendedores a desguazar hospitales, comprar mascarillas de carnaval por toneladas y otras actividades lúdicas sumamente productivas. Donde antes había bosques y un Parque Natural de la hostia, mañana se levantarán dos o tres urbanizaciones. No hay mal que por bien no venga, sobre todo cuando el mal es de muchos y el bien es de tres o cuatro. Verás las toneladas de madera a precio de fogata que van a sacar unos cuantos comerciantes avispados, por no hablar de las pérdidas incalculables en árboles centenarios y vidas de animales. La próxima vez no olviden votar otra vez a la derecha y recuerden lo que pasa cuando llega el fuego. Apáguelo usted mismo.