Un eje torcido

 

ALFONSO EGEA DE HARO

La gestión de la crisis sigue provocando el desgaste de los partidos en el Gobierno independientemente de la evolución de las economías nacionales. Incluso allí donde las cifras macroeconómicas son más favorables (Francia y Alemania), las elecciones cantonales y regionales del pasado fin de semana supusieron un nuevo varapalo electoral. Un desgaste ya visible durante el primer semestre de 2010, cuando las fuerzas de izquierda se impusieron de manera holgada en las elecciones regionales y la derrota de la coalición alemana CDU-FDP en Renania del Norte-Westfalia supuso la pérdida de su mayoría en la cámara alta.
Los resultados no parecen alterar el calendario previsto de elecciones presidenciales francesas en 2012 y federales alemanas en 2013, si bien muestran las dificultades de los partidos en el Gobierno de encontrar un mensaje que sea rentable a nivel interno y, a la vez, compatible con el liderazgo en Europa.

En ambos casos la competición partidista y la política de alianzas genera incentivos para desarrollar un discurso más nacionalista. En el caso de Francia, el ascenso del ultraderechista Frente Nacional se está intentando neutralizar asumiendo precisamente parte de su discurso más populista. El resultado es la representación de Sarkozy como el principal defensor de la economía francesa frente a las amenazas de la globalización. En Alemania, los malos resultados regionales y las dificultades para explicar que no son los ciudadanos alemanes los que están pagando el rescate de Europa dan mayor peso en el diseño de la estrategia al socio liberal de la coalición, el FDP, y su defensa a ultranza del contribuyente alemán.

La mirada política es más local en ambos casos, alterando así el funcionamiento del eje franco-alemán en Europa. En este escenario, decisiones importantes se aplazan (como la ampliación del fondo de rescate) o los desencuentros son más probables (a propósito, por ejemplo, de la decisión del Gobierno alemán de establecer una moratoria nuclear o de la definición de una posición europea sobre la crisis de Libia). La pregunta sobre qué hacer si el eje franco-alemán no funciona vuelve a planear en el ambiente. Y es que hay elecciones que, aunque regionales, afectan a toda Europa.

Alfonso Egea de Haro es profesor de Ciencia Política