Las elecciones del empleo

ALFONSO EGEA DE HARO

Profesor de Ciencia Política

A pesar de los recientes datos sobre la evolución del PIB de las economías europeas, ni los más optimistas se atreven a hablar del fin de la crisis. Quizás porque los datos de crecimiento no reflejan completamente una realidad, que está también caracterizada por factores como el aumento del empleo temporal, precisamente en aquellas economías consideradas lanzaderas de la recuperación: un incremento del 23,6% respecto a los niveles de marzo-abril de 2009 en Alemania y un 16% en Francia (Eurociett).
Los mercados de trabajo no se recuperan al mismo ritmo que el crecimiento del PIB. En febrero de este año, la tasa de desempleo de los trabajadores menores de 25 años alcanzó el 20% en la zona euro (Eurostat). En este contexto pudiera pensarse que la creación de empleo sea el tema principal de futuras citas electorales. Y aunque históricamente los partidos socialdemócratas se presuman como los más adaptados para competir en este escenario, la extrema derecha está consiguiendo mejores resultados en situaciones de alto
desempleo (sobre todo en países con mayores flujos migratorios a los que se responsabiliza de la situación).
Parece así que la extrema derecha ha sabido rentabilizar la cuestión del desempleo, accediendo a la competición partidista. Del otro lado, asistimos al desencuentro entre los movimientos extraparlamentarios de izquierda y los partidos socialdemócratas. La deriva extraparlamentaria de los movimientos de izquierdas puede deberse a una creciente desafección ante un debate parlamentario en el que cada vez existen menos diferencias entre socialdemócratas, conservadores y liberales. También puede deberse a que los movimientos extraparlamentarios de izquierda han encontrado otros canales de manifestación como es el caso, por ejemplo, de las formaciones que surgen con ocasión de las elecciones europeas.
La situación actual es la de un progresivo distanciamiento de los partidos socialdemócratas con unos movimientos extraparlamentarios de izquierda que no son persuadidos fácilmente con conceptos como el de flexiguridad, máxime cuando la puesta en práctica de los mismos requiere de una inversión pública cortocircuitada por los planes de contención del gasto. Así, la capacidad de incluir los movimientos extraparlamentarios de izquierda será un factor determinante en las fortunas electorales de los partidos socialdemócratas en Europa.