Opinion · Dominio público

Crisis con Israel

ENDER ARAT

06-25.jpgLa muerte de nueve cooperantes a manos del Ejército israelí el día 31 de mayo en aguas internacionales del Mediterráneo continúa dominando la agenda internacional. Este trágico asalto supone una grave violación del derecho internacional por parte de Israel. Comandos israelíes asaltaron los barcos en los que viajaban 600 civiles indefensos de 34 países en aguas internacionales, a 72 millas náuticas de la costa de Israel. Esto es una violación de la libertad de navegación en alta mar. Según el derecho internacional, un barco sólo puede ser interceptado en alta mar si está implicado en actos de piratería, trata de esclavos, emisión de señales sin autorización o si carece de pabellón nacional. La misión de estos barcos no encaja en ninguna de estas situaciones.
Israel pretende que el Manual de San Remo se pueda aplicar en este caso, pero no es un documento legal vinculante, ni tampoco refleja el derecho consuetudinario internacional. Además, se refiere específicamente a la práctica legal en tiempos de guerra. ¿Con quién está en guerra Israel? En la flotilla humanitaria había ciudadanos de 34 países, de los cuales diez son miembros de la OTAN. No se trata de un conflicto entre Turquía e Israel, sino de un conflicto entre Israel y el resto del mundo.
Estos barcos transportaban alimentos básicos, medicinas, equipos médicos, ropa, material escolar y de papelería y juguetes para los niños de Gaza, en donde Israel ha impuesto un bloqueo ilegal en violación de la Resolución 1860 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU). La Flotilla de la Libertad era una iniciativa internacional promovida por organizaciones no gubernamentales: el Movimiento para una Gaza Libre y la Fundación turca para los Derechos y Libertades Humanos y Ayuda Humanitaria (IHH), que son instituciones respetables inscritas en la ONU como ONG. Se encontraron 30 impactos de bala en los cuerpos de los fallecidos. La mayor parte de ellos fueron tiroteados a quemarropa y algunos recibieron disparos en la cabeza. Los barcos no portaban armas y habían pasado las inspecciones aduaneras en todos los puertos en los que habían hecho escala. Tratar la entrega de ayuda humanitaria como una acción hostil y a cooperantes como a combatientes refleja un estado mental peligroso, con efectos negativos para
la paz regional y global. Lo sucedido no tiene justificación posible.
La comunidad internacional ha mirado para otro lado ante el excesivo uso de la fuerza en Gaza y la tragedia humana que se vive allí desde 2008. Pienso que las autoridades israelíes no se esperaban que la comunidad internacional reaccionara esta vez. En una serie de foros internacionales, entre los que se encuentran el Consejo de Seguridad de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Parlamento Europeo y, recientemente, el Consejo de la Unión Europea, se han emitido declaraciones y tomado decisiones que condenan el asalto y hacen un llamamiento para que se abra una investigación imparcial y transparente. Es preocupante que el Gobierno israelí trate de
obstaculizar todos estos esfuerzos.
Ocho ciudadanos turcos y un ciudadano estadounidense de origen turco sacrificaron la vida durante el asalto militar israelí en aguas internacionales, pero ya han conseguido que las cosas empiecen a cambiar: Egipto ha abierto el paso de Rafah con Gaza. Todos los países y organizaciones internacionales consideran ahora que la situación en Gaza es insostenible. Incluso el presidente Obama ha manifestado que Israel debe dialogar con todas las partes de Palestina, lo que significa que también debe hacerlo con Hamas. Por último, habrá una investigación internacional imparcial, y la opinión pública mundial podrá
comprobar que Israel, como el resto de países, no tiene inmunidad.
Seguiremos este tema hasta que se adopten las acciones legales internacionales apropiadas contra las autoridades responsables de esta agresión. Exigimos también una disculpa y la realización de una investigación independiente e imparcial. El secretario general de la ONU ha realizado ya un llamamiento para que se constituya de forma inmediata una comisión internacional de investigación. Apoyamos la creación de una comisión presidida por el ex primer ministro de Nueva Zelanda Geoffrey Palmer como ha sugerido el Secretario General de la ONU. Israel es contrario a esta idea y ha nombrado una comisión nacional para investigar los hechos. Israel es parte de este delito y, por tanto, no puede ser juez.
No obstante, nuestro interés y esfuerzos no se limitan a este incidente. Queremos una paz justa y duradera en la región. Estamos trabajando con este objetivo. Oriente Próximo ha sufrido demasiado: la guerra en Irak, el conflicto árabe-israelí, la guerra entre Israel y Líbano, los enfrentamientos entre Israel y Siria. Creemos que se deben dar los pasos necesarios para poner fin a tanto sufrimiento. Esta gente se merece llevar una vida normal, como en cualquier otra parte del mundo. No queremos más guerras ni enfrentamientos en nuestra región. Esta es la razón por la que estamos llevando a cabo políticas activas en nuestra región para disminuir las tensiones existentes y evitar potenciales enfrentamientos. Estamos poniendo todo nuestro empeño para promover la paz y la prosperidad económica en nuestro entorno. Todos los esfuerzos que desarrollamos en busca de la paz están interrelacionados, al igual que lo están los problemas. Hay rumores de
que Turquía va a cambiar de dirección, lo que está lejos de la verdad.
Turquía e Israel han disfrutado tradicionalmente de relaciones de amistad. Sin embargo, las buenas relaciones entre dos estados no pueden ser una razón para ignorar las tropelías de una de las partes. Muy al contrario, en Turquía decimos que, quien bien te quiere, te hará llorar.

Ender Arat es embajador de Turquía en España

Ilustración de José Luis Merino