Opinion · Dominio público

Inaplazable Gaza

NICOLE THIBON

El 14 de julio, un barco fletado por Libia con ayuda humanitaria para la franja de Gaza atracó en el puerto egipcio de El Arish, después de que ocho buques de guerra israelíes lo hubieran rodeado previamente y, bajo amenaza de utilizar la fuerza, le impidieran continuar su travesía hacia el territorio palestino ocupado para descargar unas
2.000 toneladas de alimentos y medicinas. El 31 de mayo pasado, comandos armados israelíes interceptaron una flotilla con ayuda humanitaria para Gaza que trataba de romper el bloqueo israelí, en una operación en la que dieron muerte a nueve activistas turcos. “Descubrimos que hubo errores profesionales”, dijo el general Giora Eiland. Por otra parte, “volveremos”, dicen los activistas turcos, mientras varias tentativas –de Naciones Unidas, Irán, Libia, Catalunya y otras– se ponen en marcha con la intención de forzar el bloqueo israelí.
Sobre el bloqueo, son muchos los errores, mentiras y omisiones que circulan. “Nunca vi un Ejército tan democrático que se plantee tantas cuestiones morales”, escribe Bernard-Henry Lévy. Opinión tan firme no impide examinar los hechos.
La estrecha banda de Gaza, con un total de unos 370 kilómetros cuadrados, contiene 1,6 millones de habitantes y está sometida a un estricto bloqueo desde junio de 2007 –cuando Hamás llegó al poder– con el fin de debilitar el movimiento islamista responsable de disparar cohetes sobre su territorio. El 18 de mayo pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) exigió que se pusiera fin al bloqueo. Para Ban Ki-moon, el embargo israelí “no es sostenible”.
El último informe de la Comisión Europea sobre la banda de Gaza puntualiza lo que para Netanyahu no tiene otro objetivo que el defensivo y militar. Según este informe, todos los sectores económicos y sociales están afectados. En 2009, el paro representaba el 38,6% de la población activa, lo que situó a Gaza en el número 188 del rango mundial en este rubro. Un 70% de la población vive por debajo del límite de pobreza, y la Oficina de Socorro y Trabajos de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) estima en 300.000 el número de refugiados que viven en la pobreza más extrema, o sea, tres veces más que en 2007.
Para la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura), más de un 60% de familias viven en estado de inseguridad alimenticia, y un 90% de la población depende de la ayuda de las agencias de la ONU. En febrero de 2009, había que recaudar urgentemente 479 millones de euros para que la población de Gaza no muriera de hambre. Sin embargo, la agricultura era uno de sus recursos no sólo para la alimentación local sino para la exportación. Sin las restricciones impuestas al transporte de mercancías, millones de toneladas de frutas y flores se podrían vender en el extranjero como en los años anteriores al bloqueo. Pero hoy un 46% de las tierras cultivables son inaccesibles y los agricultores ya no representan sino el 7,4% de la población –frente el 12,7% de 2007–. A causa de la limitación de las importaciones de ganado, de material de riego y de abonos, el sector agrícola está en estado catastrófico. Y así como las zonas cultivables, igualmente las zonas costeras se han reducido y la pesca ha menguado en un 47% en 2008 y 2009.
El sector industrial no sufre menos: el 95% de las 3.750 fábricas han cerrado o han sido destruidas, mandando al paro al 94% de sus obreros. Hay pérdidas en todos los sectores y, en particular, en la industria alimenticia (37,1 millones de dólares), la construcción, la energía, los transportes y las telecomunicaciones. Según un informe del Programa de Naciones Unidas por el Desarrollo (PNUD), tres cuartos de las infraestructuras destruidas o dañadas por la operación militar Plomo fundido de diciembre de 2008 en la banda de Gaza no están reparadas, mientras que un 82,5% de las escuelas está en ruinas, como la mayor parte de carreteras y puentes. “Las restricciones en la importación de cemento hacen imposible reconstruir 12.000 casas dañadas o destruidas” en dicha operación.
Por razones de seguridad, Israel rehúsa publicar la lista de artículos autorizados o prohibidos, que fluctúan según el momento. Según el periódico israelí Haaretz, 40 productos estarían hoy autorizados (80, según la BBC), eran 4.000 antes del bloqueo. La interdicción afecta evidentemente todo lo que pueda servir para fabricar explosivos y cohetes. Pero también los “productos de lujo” como el cilantro, el chocolate y el café soluble, “que no serían consumidos por el público sino solamente por los dirigentes de Hamás ricos y corrompidos”, explicaba hace poco un comandante del Ejército israelí. “No hay crisis humanitaria en Gaza”, afirmaba recientemente Daniel Carmon, embajador adjunto de Israel ante Naciones Unidas. ¿Es una opinión o un hecho?
“Desde un punto de vista moral y humanitario, es inconcebible castigar a la población civil de Gaza por querer penalizar a sus dirigentes. Pero Gaza no es un problema humanitario, es un problema político” sostiene Robert Malley, ex consejero de Bill Clinton y actual director para el programa sobre Oriente Próximo del International Crisis Group. “La política llevada a cabo hasta hoy está en punto muerto… Es el resultado de la actitud de varios actores, inclusive Estados Unidos, Europa y países árabes. ¡El fracaso moral, humanitario y político en el tratamiento de la cuestión de Gaza debería ser tema para una comisión investigadora!”.
Más que una opinión, esto es una propuesta. ¿Constructiva?

Nicole Thibon es periodista

Ilustración de Jordi Duró