Opinion · Dominio público

Madrid, Madrid, Madrid…….

En las próximas semanas, ya en el fragor de las campañas electorales escucharemos en mítines y declaraciones, muchos lugares comunes que tendrán siempre como referencia Madrid.

Madrid rompeolas de todas las Españas, el Madrid del 15 M, el Madrid del No pasaran,  el Madrid abierto y plural, el Madrid de la diversidad, el Madrid de Tierno, el Madrid de la movida,….hasta el Madrid del 2 de mayo pasando por el  Pongamos que hablo de Madrid, o el del schotis de Agustín Lara. Todos imbuidos de un henchido amor a Madrid como símbolo de tantas cosas.

Sin embargo al día de hoy a lo que asistimos es a una  cuestión radicalmente diferente. El desinterés por Madrid y por los madrileños y el sobre interés por la lista, el puesto, la confrontación entre cuasi hermanos y la vendetta por razones que ni el común de los madrileños entiende y ni mucho menos le interesa.

Hace cuatro años un vendaval de ilusión condujo a Manuela Carmena a la alcaldía y quedó en puerta de hacer lo mismo con Ángel Gabilondo en la Puerta del Sol, justamente por la enésima pelea de IU que condujo a que un candidato respetable y respetado como Luis García Montero actuase de freno al deseo de cambio de la mayoría de los madrileños, al día de hoy llevamos tiempo asistiendo a múltiples batallas en las formaciones de izquierda o de progreso que ponen palos en las ruedas para profundizar y mejorar el giro que se inició en mayo de 2015.

Todos los procesos absolutamente todos: Ahora Madrid, Plataforma Carmena, Mas Madrid, Podemos, Izquierda Unida, Madrid en Pie, el PSOE de Madrid, tiene puntos en común para hacer una reflexión seria, si existiese voluntad de hacerla:

  • No se ha puesto en el centro de la apuesta política la batalla contra una derecha depredadora y corrupta que ha arrancado a la ciudadanía de Madrid bienes públicos y derechos durante más de 24 años. Si este fuese el leiv motiv que todos dicen invocar, ninguna composición de listas, ninguna configuración de alianzas hubiese situado la posibilidad de victoria frente a la triple alianza al borde del precipicio. Qué importancia tiene para el común de los mortales que fulanita o fulanito vaya en el puesto 3 o 36 en una lista, eso solo tiene interés para ellos y para sus “familias” políticas. Como señalan muy adecuadamente los amigos Joan Navarro y José Antonio Gómez Yáñez en su trabajo “Desprivatizar los partidos” (Gedisa-Mas Democracia) “La actividad interna de los partidos- y podríamos añadir plataformas y coaliciones- está dominada por una tensión latente para acceder a esos cargos “. Desde la mitad de la legislatura ya se está pensando en las futuras listas, y esto es más deprimente cuando se viene de un movimiento como el 15-M “que supuso una de las expresiones más completas de la pérdida de legitimidad social de los partidos” (JN/JAGY)
  • En toda la configuración de candidaturas, ha primado la adhesión al “jefe o jefa” por encima de los méritos, el impacto social y la capacidad de los nombres en discusión, y lo que es más grave que muchas veces siendo conscientes de la debilidad de algunas propuestas se defendían por el principio de adhesión a la jerarquía.
  • En todos los procesos se ha adolecido de un importante déficit democrático y sobre todo se ha obviado que los universos “decisores” eran muy minoritario en relación al impacto de la decisión. Por ejemplo, la decisión de IU Madrid de generar una nueva candidatura que aboca a la izquierda a la derrota en la Comunidad la han tomado 2.000 personas (sobre un censo electoral de 4.661.539) y la elección del candidato del PSOE a la alcaldía la han tomado 2.600 afiliados (sobre un censo de 2.383.047) que han participado en las primarias. Cuanto menos universo, menos democracia y eso sin hablar de las “jugadas” y las “presiones”.
  • Cuando se rompe por razones de peleas internas o de cuotas de poder, siempre se aduce a las diferencias políticas. Estas no se pueden negar, pero hay que situar con claridad el alcance de las mismas. Soy de la opinión que la totalidad de las candidaturas que se reclaman de la izquierda tienen un territorio común con diversas intensidades (bienes públicos, limpieza de gestión, reequilibrio social, defensa de derechos) que les aleja diametralmente de la triple alianza de la derecha. Eso en si ya da para hacer lo posible o imposible para impedir la victorial del PP/Cs/Vox.
  • Las diferencias respecto a estrategia como la que pueda haber entre Mas Madrid y el Bloque de Podemos/IU/anticapis o entre los diversos sectores del PSOE ante la indefinición de la dirección y los candidatos de Madrid sobre la política de alianzas, que son diferencias importantes no pueden conducir a que eso se transforme en un resquebrajamiento electoral de las opciones de progreso. Incluso cada uno puede poner en marcha su propia estrategia de construcción como fuerza política y social, pero apostar por el “cuanto peor-para el cercano- mejor-para mi” es sólo expresión de sectarismo primario y nunca estrategia de construcción social y política. Diversas alternativas, son lógicas pero poner en riesgo a la ciudadanía madrileña es inadmisible. En ese sentido me ha parecido ejemplar la toma de posición de Mauricio Valiente no haciéndose participe de una decisión tan desastrosa
  • Diferencias importantes (Operación Chamartín, política presupuestaria, vivienda, enfrentar a los “poderes fácticos” de la ciudad, política social) no pueden ni ser calladas, ni obviadas, pero pueden y deben ser abordadas desde las discusiones electorales, programáticas y parlamentarias, pero no contemplando como la triderecha impone su regresión, mientras unos y otros se culpabilizan por la derrota.

Hay salida?, por supuesto que sí, para ello hay que alejarse como de la peste de la condescendencia con lo que sucede, como me decía hoy un gran amigo activista social y político desde hace décadas:  “Todo el mundo se mira el ombligo y se alegra de la pequeña ventaja que da la desgracia ajena”. Esa es la estrechez de miras que hay que superar y actuar de inmediato, abriendo todas las negociaciones posibles y sabiendo que en esto de las formas de representación electoral , lo que importa es el resultado postelectoral y no las sesiones negociadoras que olvidan desde el primer momento el objeto de para que se presentan ante los ciudadanos.