Opinion · Dominio público

PP y Vox encabezan sus listas en Palma con candidatos que ampararon torturas

Sonia Vivas

Policía en excedencia. Candidata por Podemos a las elecciones municipales en Palma

En esta carrera por ganar las elecciones autonómicas, municipales y europeas dos señores singulares y de enorme parecido se presentan como cabezas en las listas por el PP y Vox para conquistar la ciudad de palma. Ambos, pese a ser aparentemente heterosexuales y monógamos, están unidos en matrimonio feliz por la sombra de su silencio ante torturas y tratos degradantes de los cuales eran responsables de un modo u otro.

El primero de ellos es el candidato por el Partido Popular, el señor Mateu Isern, quien permitió que un policía imputado y condenado por dar patadas en la cabeza a un detenido esposado en el calabozo, siguiera de servicio activo en primera línea.

 

Este hecho no sólo es irresponsable, sino que destaca la soberbia de un político que quizás no vio con tan malos ojos el hecho en cuestión y por ese motivo permitió que un agresor uniformado siguiera practicando detenciones, patrullando y portando arma de fuego.

Una sola firma suya habría bastado para apartarlo, pero teniendo en cuenta que readmitió a policías condenados en firme por otras agresiones, el asunto no debió parecerle ni tan grave como para cesarlo preventivamente.

 

El segundo de ellos es Don Fulgencio Coll, candidato por Vox y militar que llegó a ser la mano derecha de José María Aznar en la guerra de Iraq y por la que pagamos con sangre y dolor cada cierto tiempo con un atentado yihadista en nuestro territorio.

Fulgencio, el generalísimo, fue jefe de la Brigada Multinacional Plus Ultra II, destacada en las bases de Nayaf y Nasiriya donde asumió la responsabilidad de 1.300 efectivos españoles y también, por lo tanto, de los crímenes de guerra que allí se cometieron y por los que no ha dado explicación alguna hasta la fecha.

Aun estamos esperando que cuente lo que sucedió con el militar español de nombre Fernando Tello, que estuvo a sus órdenes y declaró ante los medios de comunicación que había disparado a dar, contra los asistentes a una boda. Esa declaración en sí, está considerada un crimen de guerra por el estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, concretamente por el artículo 8 puntos b, i.

Pero de manera asombrosa y pese a la gravedad del tema en cuestión, el candidato de Vox no impulsó ninguna investigación ni compareció para dar explicación alguna, por lo que el tema acabó diluyéndose como un azucarillo en una taza de café. De café cortado sin leche y con mucha desvergüenza.

El silencio generado alrededor de tal situación llevó a que Risto Mejide, años después y en un intento de poner sobre la mesa el papel de nuestro país en aquel conflicto, llegó a pedir a la ministra Margarita Robles, explicaciones en su programa Chester.

El señor Fulgencio Coll debería contarnos a todos qué sucedió también en el centro de detención de Base España donde los militares de nuestro glorioso ejército de liberación de la Primera Sección de la Compañía del Tercio Alejandro Farnesio de la Legión, maltrataron, humillaron y golpearon a detenidos de los que se reían al verlos retorcerse de dolor en el suelo. Sobre estas torturas sucedidas bajo su mando existe un video que fue publicado por el diario El País en octubre de 2014.

Tras su publicación, un juez castrense imputó a un capitán del CNI a tres guardias civiles y un legionario pidiéndoles entre 10 y 25 años de prisión. Pero como suele suceder en estos casos nadie con responsabilidad y peso se preocupó por llegar al fondo de la cuestión.

El caballero legionario imputado y que rompió su silencio contó en sede judicial que “Todo el mundo sabía de lo sucedido en Irak en 2004”, pero que se llegó a un acuerdo a fin de que “el vídeo y las personas implicadas no salieran a la luz”.

(SIC) EL PAIS: “En el auto se explica que hubo “supuestas actuaciones de mandos [del Tercio destinado en esa localidad malagueña] tendentes a presionar al caballero legionario [que grabó el vídeo] para que no declarara ante la autoridad judicial”, lo que podría suponer un delito de obstrucción a la justicia”. (SIC).

Y es que dentro de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y nuestros Ejércitos impera una ley del silencio disfrazada de corporativismo mal entendido.

Creo firmemente que el señor Fulgencio Coll como figura política coloca a la ciudad de Palma, uno de los primeros destinos turísticos de nuestro país, en un riesgo alto de atentado yihadista porque fue responsable de situaciones no aclaradas y relativas a la intervención de nuestro ejército en una guerra injusta y con enormes agujeros negros relativos a vulneraciones de derechos de prisioneros de guerra.

Juntos Isern y Coll dan más miedo que vergüenza.