Dominio público

La ciudad imaginada. La transformación de la movilidad en Madrid

Rita Maestre y Esther Gómez

Concejalas de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

Un hombre monta en bicicleta por la Gran Vía de Madrid. E.P./Eduardo Parra
Un hombre monta en bicicleta por la Gran Vía de Madrid. E.P./Eduardo Parra

Durante estos casi tres meses que llevamos de incertidumbre y dolor por la pandemia, en Madrid también hemos compartido la experiencia de vivir en una ciudad ‘diferente’, con espacios asfaltados vacíos frente a las aglomeraciones que se formaban en las aceras. Nos ha servido para imaginar de forma colectiva otra ciudad sin necesidad de adentrarse en profundos ensayos urbanísticos ni proyecciones a futuro diseñadas por ingenieros. Una ciudad más accesible, próxima y más segura. Y ha constatado de una vez por todas que, en una ciudad como nuestra, la contaminación, esa epidemia silenciosa, procede mayoritariamente del vehículo privado.

Ahora vemos cómo a primera hora de la mañana las bicis toman las calles, e imaginamos ser como otras ciudades españolas y europeas, en las que la bicicleta ha dejado de ser un medio de transporte minoritario. De repente, de forma natural los madrileños y madrileñas bajamos a la calzada para caminar, porque ha resultado obvio algo que venimos diciendo desde hace cinco años y en lo que basamos nuestras actuaciones en movilidad: el 80% del espacio público de Madrid está dedicado al coche, cuando representa el 29% de los desplazamientos. Esto demuestra que el espacio público siempre ha estado mal repartido, con el vehículo privado como actor dominante.

Si algo ha puesto de manifiesto esta crisis es la necesidad de repensar y cambiar el modelo de ciudad y reordenar el espacio público: más sostenible, saludable, ecológica, segura, más feminista y más para el peatón, para las personas. En la última sesión del Foro de Economía Urbana Sostenible, celebrado esta semana, abordamos los retos de la movilidad ante la crisis del coronavirus. La movilidad, en un sentido amplio, se ha convertido en un elemento clave.

Cada vez se evidencia más que las ciudades más humanas y con una movilidad más sostenible son las que mejor se están adaptando a las nuevas necesidades vitales y de protección frente al virus. La solución no pasa por colapsar de nuevo las urbes con el uso del vehículo privado, no puede pasar por más atascos y más contaminación. No es únicamente una cuestión de espacio, sino de la salud de millones de personas: diversos estudios ya están relacionando contaminación con una mayor incidencia de la Covid-19.

En esta situación, las grandes ciudades del mundo han apostado por dar más espacio para caminar e ir en bici de forma segura y por reforzar el transporte público. Llevamos meses observando cómo las ciudades planifican de nuevo el reparto del espacio y estudian nuevas medidas de movilidad y de transporte para responder de forma colectiva y sostenible a los retos que supone la pandemia en las grandes aglomeraciones urbanas.

Pero Madrid es una de las pocas ciudades que no ha dado apenas más espacio a peatones, ciclistas ni transporte público y tiene mucho margen. Para reconstruir nuestra ciudad en términos de movilidad es fundamental avanzar hacia esa ciudad imaginada: reforzar el transporte público, impulsar el uso de la bicicleta y disminuir el uso del vehículo privado.

Estos ejes los hemos trabajado en nuestra propuesta de los Pactos de Cibeles para reconstruir Madrid, que pondremos sobre la mesa en las mesas de negociación que comienzan ahora. En materia de movilidad estos Pactos apuestan por la transformación del espacio público de Madrid con más carriles bici, espacio peatonal, ayudas a la compra de bicicletas, refuerzo del transporte público o la ampliación de BiciMAD a todos los distritos. Todo ello con la mente puesta en la creación de nuevas centralidades en los barrios que nos hagan la vida más fácil y agradable, a la vez que reducimos los humos que respiramos y disfrutamos de un medio ambiente mejor, con más árboles y biodiversidad. Este es el modelo que queremos para Madrid: más accesible y próximo, la ciudad del cuarto de hora, en la que en un radio de 15 minutos podamos satisfacer necesidades diarias. Un modelo por el que, por ejemplo, ya está trabajando París, y que implica también más dotaciones públicas, barrios compactos con los servicios de salud o sanidad necesarios, así como la necesidad de un comercio local fuerte.

Nuestra voluntad es seguir ofreciendo soluciones y diálogo para conseguir transformar Madrid en esa ciudad por la que ya trabajamos desde el Gobierno durante cuatro y que ahora esta nueva realidad y el resto de ciudades del mundo demuestran que es más necesaria que nunca.