Dominio público

Los datos de Yolanda Díaz que inquietan al PSOE

Eduardo Bayón

Politólogo

los datos relativos a Díaz evidencian que es mucho más competitiva en términos electorales de lo que resultaba Pablo Iglesias en su última etapa al frente de la coalición Unidas Podemos.- EFE

El protagonismo político y mediático de la vicepresidenta segunda del Gobierno aumenta a la espera de que se defina la plataforma amplia con la que aspira a concurrir en las siguientes elecciones generales. La próxima semana, Díaz mostrará sus intenciones en un acto conjunto con Ada Colau, Mónica Oltra, Mónica García y Fátima H. Hossain, mientras su figura política genera altas simpatías entre un electorado transversal.

A expensas de que el espacio político a la izquierda del PSOE se reconfigure, los datos relativos a Díaz evidencian que es mucho más competitiva en términos electorales de lo que resultaba Pablo Iglesias en su última etapa al frente de la coalición Unidas Podemos. En estos momentos, Díaz es la líder política mejor valorada (4,8), por encima de Pedro Sánchez (4,4), Iñigo Errejón (4,2) y Pablo Casado (3,5). Además, mantiene una trayectoria ligeramente ascendente durante los últimos cuatro meses, lo que muestra la consistencia de esta puntuación.

 

Si se atiende a las valoraciones de los líderes que realizan los votantes de cada partido, Díaz obtiene un 7,4 entre su propio electorado, un 6,5 por parte de los votantes de Más País y un 6,3 entre quienes se decantaron por el PSOE en las elecciones generales de noviembre de 2019. La comparación con las últimas valoraciones obtenidas por Iglesias resultan esclarecedoras. El ex líder de Podemos finalizó su trayectoria política con un 6,1 entre el electorado de Podemos y un 4,3 entre los votantes socialistas. Esta diferencia supone que Díaz sea más valorada por los votantes socialistas de lo que era su antecesor, lo que le sirve para reducir al mínimo su diferencia respecto a Sánchez, quedándose solo a cuatro décimas de la puntuación que le otorga su electorado (6,7). Por su parte, la valoración que obtiene Casado entre su electorado es de 5,8.

 

La actual ministra de Trabajo también es quien mejor puntuación consigue en toda la izquierda y, también, en el centro (5). Supera así al presidente del Gobierno y la distancia respecto a las valoraciones que obtuvo Iglesias en mayo de 2021 es amplia.

Los datos de preferencia para ocupar la Presidencia del Gobierno también son llamativos. Díaz logra un 14,8% —antes del verano, el dato se situaba en el 9%—, pese a que aún no ha definido su proyecto político ni la marca electoral bajo la cual pretende competir. Este porcentaje la sitúa por encima de Casado (12,6%) y a tan solo cinco puntos de Sánchez (19,8%). A falta de otros indicadores, este es relevante para mostrar el tirón electoral que la política gallega puede tener en el medio plazo.

Otro dato a destacar es el 16% de votantes socialistas que la prefieren como presidenta del Gobierno en lugar de Sánchez —el dato se ha duplicado en los últimos tres meses—. Este porcentaje es superior al del electorado de UP que se decanta por Sánchez (10%).

 

En la variable autoubicación ideológica, Díaz supera a Sánchez en preferencia para liderar el Ejecutivo en las posiciones de la izquierda (2 y 3). Ahora bien, la ventaja de este es clara en el centro-izquierda (4) y entre los votantes "moderados" (5).

Todavía es pronto para aventurar hasta dónde puede llegar electoralmente Yolanda Díaz. Los datos mostrados en este artículo ponen de manifiesto el potencial político que tiene como y la buena imagen de la que goza. Unas cifras que sirven también para entender las diferencias crecientes entre los socios de coalición, ya que el relevo en el liderazgo de Unidas Podemos ha aumentado la tensión competitiva de estos respecto al PSOE.

El PSOE se muestra inquieto ante Díaz —quien está siendo capaz de construir un perfil político propio desde su gestión ministerial— mientras considera que tiene incentivos para desplazarse al centro, debido a que, actualmente, su mayor tasa de transferencia se da en favor del PP —como ya ocurrió en las elecciones madrileñas de mayo—. Además, el grueso de abstencionistas se encuentra en este momento entre las autoubicaciones 4 y 6.