Dominio público

Apagón en La Zarzuela

Ana Pardo de Vera

Se puede decir más alto (bastante más alto en el caso que nos ocupa), pero no más claro: el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, dio este lunes una rueda de prensa inesperada tras la reunión directiva del PP e informó a los periodistas cuál va a ser su plan de oposición en el curso político que comienza, marcado por dos citas electorales muy potentes: municipales y autonómicas en la primavera y generales en el otoño-invierno de 2023.

Para entender lo que es el plan del líder del principal partido de la oposición, basta con analizar una de sus propuestas estrella junto a la de demonizar a Bildu en el papel de apoyo parlamentario del Gobierno, como estrategia más original y calcadita a la de Pablo Casado. Feijóo ha aprovechado su mantra de la inmensidad inasumible de este Ejecutivo, aunque sea de coalición, para sacarse del bolsillo un apagón institucional que ahorre la energía que le están sacando al aire acondicionado en los bares. "Si tú quieres pedirle a los ciudadanos esfuerzo, el primero eres tú", subrayó el expresidente de la Xunta en su afán solidario con los y las ciudadanas. Sobre los impuestos extraordinarios a las energéticas y a la banca, ni mu, y sí, es verdad, lo reconozco: la de Feijóo es una propuesta demagógica y desinformante. Pero yo la apoyo. Veamos.

En el Libro Blanco de la Energía 2019, el último publicado por el Ministerio del ramo (hoy, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico), se recoge muy detalladamente (p.57) el consumo energético final de los distintos sectores en España, esto es, transporte (43,9%), industria (23,6%), residencial (16,9%), servicios (11,8%), agricultura y pesca (3,4%) y otros (0,3%). ¿Dónde están los edificios institucionales como consumidores voraces de energía? "A partir del 1 de enero de 2019, los edificios nuevos que vayan a estar ocupados y sean de titularidad pública, han de ser edificios de consumo de energía casi nulo", recoge el mismo Libro Blanco de 2019 en su página 223. ¿Se refiere a esto el presidente del PP? ¿El Gobierno no cumple esta recomendación desde hace tres años y los edificios que alojan al Poder Ejecutivo tienen una política de Non stop el consumo, 24 horas, 365 días, en una orgía salvaje de luz y ambientación que ha disparado el coste?

Hay más. En su rueda de prensa, Feijóo utiliza un presunto gasto energético exagerado de las instituciones para cargar contra el que considera sobredimensionado Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. La estrategia está clara; estamos en tiempo de descuento electoral y andan todos los partidos en las mismas y, aunque podrían esforzarse mucho más, allá nosotras las votantes en nuestra ingenuidad. El expresidente gallego solo se refiere al Poder Ejecutivo en su comparecencia, aunque es precisamente éste quien ha ido por delante en el tema del ahorro energético en la Administración General del Estado (AGE). A saber: en mayo de 2022, el Consejo de Ministros aprobó un plan de medidas de ahorro y eficiencia energética en la AGE, promovido por los ministerios de Transición Ecológica y de Hacienda: "El objetivo es racionalizar el uso de edificios e instalaciones administrativas y establecer formas de organización en el trabajo que propicien ese ahorro. Entre las medidas destaca el establecimiento de horarios de encendido y apagado de edificios, el refuerzo del trabajo a distancia o el incentivo del uso del transporte público". Este plan se suma al aprobado anteriormente de rehabilitación de edificios, públicos y privados, para hacerlos más sostenibles. Ergo, Gobierno y PP están de acuerdo: podemos ahorrar en lo público, aunque sea poco en comparación, por ejemplo, con lo que se puede recortar de gasto en la industria.


Esta plumilla, no obstante, no quiere que estén de acuerdo y, sumándose al plan de Feijóo contra el sobredimensionamiento y la ineficacia de ciertas instituciones, vengo a proponer aquí el apagado de La Zarzuela y sus derivados. Para siempre. Off. Según las cuentas que hicimos los compañeros Eider Hurtado, Albert Calatrava y yo en el libro La armadura del rey (Roca Editorial y en catalán, Ara Llibres), no hablamos solo de los 8,4 millones de euros presupuestados para la Casa Real en 2022, no. Con este apagón definitivo, hablamos de un ahorro anual estimado de entre 50 y 60 millones de euros contando con la partida que Presidencia, Exteriores, Interior, Defensa o Hacienda también destinan a la Casa Real; la conservación de palacios y jardines, los viajes oficiales, gastos de Seguridad y transporte,... Mucho gasto, en todo caso, y muy camuflado; y sin contar la corrupción del rey emérito, que algo nos habrá costado. Así que cortemos el suministro de La Zarzuela y acabemos con todo, lo aplaudo. ¿Les parece demagogia? Porque lo es.