El tablero global

La excusa de la «amenaza existencial» del Estado judío

Sólo un Estado del planeta maneja el psicodramático término de "amenaza existencial" como justificación de sus acciones agresivas y de la violación de las leyes internacionales. Y sólo a un Gobierno de este mundo se le permite ocultar un arsenal de dos centenares de armas nucleares como supuesta garantía de su propia supervivencia, cuando ya cuenta con fuerzas militares y aliados estratégicos muchísimo más poderosos que todos sus enemigos juntos.
Israel sigue esgrimiendo los principios del movimiento sionista –que los judíos necesitan un país en el que refugiarse del antisemitismo que corroe el mundo– pese a que la realidad geoestratégica mundial está en otra dimensión totalmente distinta de la de hace un siglo. Porque la ultraderecha israelí que sostiene al Ejecutivo de Netanyahu puede así argumentar la necesidad de ocupar los territorios árabes, sitiar las poblaciones civiles y mantener un régimen militarizado.

Es innegable que grupos armados como Hamás, la Yihad Islámica o Hizbolá no constituyen a estas alturas una verdadera amenaza para la propia existencia del Estado judío, por muchos ataques y atentados que cometan. Y no cabe la menor duda de que Irán no podría destruir Israel ni aunque consiguiera en el futuro desarrollar algún arma atómica, por muchas baladronadas sobre "echar a los israelíes al mar" que pregone Ahmadineyad.
Pero el fantasma del peligro de otro Holocausto permite a los halcones perpetuar su política belicosa y represiva, aduciendo que no deben respetar las reglas hechas para los demás mortales. De paso, el secreto arsenal atómico israelí mantiene atemorizados a los países árabes... y eso ya les va bien a EEUU y a las potencias europeas.