El tablero global

Premio al periodismo más comprometido

Mónica Bernabé era una periodista no muy conocida en España hasta hace dos días, cuando recibió el IV Premio Internacional Julio Anguita Parrado en reconocimiento no sólo a su brillante carrera profesional en una de las zonas de conflicto bélico más peligrosas del planeta, Afganistán, sino también por su compromiso con la defensa de los derechos humanos hasta un nivel de difícil parangón entre los reporteros del mundo entero.
En diciembre de 2000, cuando los talibanes aún tenían el poder y ella sólo contaba 28 años, Bernabé fundó la Asociación por los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA) tras conocer la terrible opresión a la que ese régimen integrista fanático sometía a la población, sobre todo a la femenina. La ASDHA apoyó las escuelas clandestinas para mujeres (donde siempre había una fogata encendida, para poder quemar los libros si aparecían los talibanes) y denunció los sufrimientos de las afganas bajo el yugo talibán mucho antes de que Occidente tuviera conciencia de ello a raíz del 11-S.
Tras arriesgar la vida durante años en la cobertura informativa de esa situación sobrecogedora, casi siempre teniendo que ocultar su identidad bajo el humillante burka, en 2004 Mónica Bernabé se estableció permanentemente en Kabul, donde sigue siendo la única corresponsal española residente en Afganistán. Periodista freelance, y por tanto con aún menos medios frente al riesgo que sus compañeros contratados, colabora habitualmente para el diario El Mundo, para diversas revistas de información y con emisoras de radio y la cadena de televisión Canal Sur.
Fue la primera periodista que visitó, hace casi dos años, el feudo de los talibanes en Helmand que ahora está bajo el asalto de la mayor operación bélica de la OTAN en toda la guerra. También ha estado en la guarida fronteriza talibán y en los reductos donde se recluye a las mujeres, vedados para todo reportero varón. Hoy, lucha por que se juzguen los crímenes de guerra y denuncia el fraude electoral. D