Tierra de nadie

El miserable

Marcos de Quinto, el burbujeante millonario de Ciudadanos, anuncia que nos deja e ignoramos si el vacío que provoca podrá ser llenado fácilmente con el humo que expelen las cerillas cuando se apagan. Quizás hagan falta dos cerillas en vez de una. Seguro que echaremos de menos algo de este chispeante triunfador que hizo bueno aquello de que el dinero es un estupendo abono y de ahí que algunos no sean capaces de salir del estercolero mental en el que habitan. Tanta paz lleve el caballero como descanso deja.

Se nos presentó De Quinto como el self made man –estas cosas hay que decirlas en el idioma del éxito y del tío Gilito- que, tras amasar un patrimonio de los de cortar el hipo, accedía a poner a disposición de la comunidad su know-how, su receta del éxito, para que todos probáramos unas gotas de esa poción mágica de Astérix y no hubiera legión romana que se nos resistiera a la hora de enfrentarnos con la vida. Lo único que hemos sacado en claro, sin embargo, es que el modelo que Rivera puso a pasear en su pasarela de alta costura no pasaba de ser un tenor de los amaneceres, un cantamañanas integral bastante desalmado por lo demás.

Siguiendo la lógica que se aplican a sí mismos los altos ejecutivos, es menester preguntar qué ha aportado este sujeto a la política española, cuál ha sido su balance de gestión, qué ideas luminosas ha puesto sobre la mesa, qué nos enseñó además de las bondades fiscales que el vecino Portugal ofrece a los ricos como él, cuál ha sido su contribución más allá de los insultos, a cuántos ha captado desde su pomposa secretaría de Talento y Capital Humano, por qué le recordaremos, en definitiva,  después de que hoy, por disciplina de partido como dice, vote por última vez antes de dar un sonoro portazo. No es obligatorio sentirse mal si la respuesta a estas cuestiones nos lleva algunos eones porque será un tiempo bien aprovechado.

En realidad, sería injusto afirmar que De Quintos no nos ha instruido en nada. Gracias a él hemos aprendido lo que es el clasismo más repugnante y la inclemencia ante los que sufren, como los inmigrantes rescatados por el Open Arms a los que definió como "bien comidos pasajeros" o esos trabajadores de Coca-Cola que le fueron a cantar las verdades del barquero el día de su boda y para los que pide cuatro años de cárcel. El ricachón que bebía a morro de las botellas de vino de Quinta do Vale de Meao para celebrar que no se parecía a gentuza como nosotros puede, finalmente, emborracharse a gusto. Salud, don Marcos, y buena resaca.

Es pronto para saber si el retorno de este Jedi de las stocks options a sus negocios de miel y vino, a sus fincas y chalets, a la optimización fiscal de sus haciendas y haberes y a la dedicación en exclusiva a la siempre ingrata tarea de sacar brillo a las harleys, permitirá a Ciudadanos otro regreso a ese extremo centro tan mono y liberal, pero parece un buen punto de partida. Librarse de un cretino engominado que, si por algo había destacado, es por sus sonrojantes opiniones, tal que calificar de sueldo Nescafé para toda la vida el ingreso mínimo vital para los que no tienen qué dar de comer a sus hijos, es, dicho sea en términos empresariales, una amortización anticipada de bienes de escaso valor, o nulo como es el caso.

Lloraremos la ausencia de este indiano de empavonados bucles como lo haríamos ante la pérdida de un grano en el culo. Para nuestro consuelo, no siempre se van los mejores. Las pústulas también desaparecen aunque dejen un olor muy desagradable.