Opinion · Postdatas

Días de furia

Sin llegar a lo de William Foster (Michael Douglas) en Un día de furia, esta última semana me han soliviantado algunas declaraciones y noticias relevantes en el circo patrio.

La ex ministra de Agricultura y Pesca, Isabel García Tejerina, arrancó la semana asegurando en un programa de TVE que los niños de ocho años de Castilla y León –ella es natural de Valladolid- sabían lo mismo que los niños andaluces de 10 años. ¡Toma ya!

No voy a entrar a rebatirle semejante sandez, sacada de una lectura miope del informe PISA o algo peor.

No voy a torpedear la comparación en sí misma: Andalucía, una población escolar de 1,8 millones; Castilla-León, una población total, incluido los de sus castas, de 2,4 millones.

No voy a cuestionar su falta de experiencia docente ni su nulo recorrido en gestión educativa.

Tejerina es una ingeniera agrónoma que ha hecho carrera política gracias a Miguel Arias Cañete, actual comisario europeo de Medio Ambiente, que la situó como secretaria general en sus dos etapas al frente de esta cartera con Aznar y Rajoy. Después, cuando el jerezano marchó a Bruselas, la dejó de heredera.

En el PP, Arias Cañete la metió en el grupo de María Dolores de Cospedal, que en las últimas elecciones legislativas la situó como número tres en la candidatura de Madrid.

Nada de eso me parece relevante para replicarle.

Todo lo contrario que su experiencia más allá de la sopa boba del Ministerio de Agricultura, Pesca y otras vainas, es decir, en empresas fertilizantes.

Buscando una explicación al desvarío de la vallisoletana, he llegado a la conclusión de que el contacto con los fertilizantes le ha debido agriar el carácter hasta convertirla en una malage profesional, con menos cintura que Diego Armando Maradona en los días que corren. Sus neuronas se han debido ver afectadas por el estiércol, el guano, el nitrógeno de las deyecciones animales y humanas, la sangre desecada, los cuernos tostados, los desechos de pescado, los lodos de la depuración de aguas y otras variantes más modernas de la mierda, la mierda de toda la vida.

Sin duda, algo le ha debido influir en su actual nivel de comprensión del mundo que le rodea.

Pero también es verdad que en Tejerina ha podido pesar la larga tradición existente en la derecha española de arremeter contra los andaluces.

Sin ir muy lejos, Ana Mato, ex ministra del PP condenada por beneficiarse de 27.000 euros de vellón de la trama Gürtel, llamó analfabetos a los niños andaluces.

Buscando en las hemerotecas, Alejo Vildal-Quadras, ex eurodiputado del PP, calificó a Blas Infante de “cretino integral”. El ex ministro peperode Trabajo Juan Carlos Aparicio se refirió a “la indolencia andaluza”, el ex ministro del Interior del PP Jaime Mayor Oreja alertó que con el nuevo Estatuto crecería el islamismo en Andalucía, y María San Gil, ex dirigente del PP vasco, calificó de “chirigota” lo de realidad nacional.

Es una realidad bien diferente pero muy cierta que los muchachos del PP, sobre todo de Despeñaperros para arriba, les tocas las palmas y automáticamente se les inflaman las arterias y venas del cuello y echan mierda por sus bocazas contra los andaluces, con una inquina especial contra los menores de edad. Es supremacismo puro y duro; el mismo que siempre han gastado los independentistas catalanes contra los andalusosque llegaron a miles derrotados tras la Guerra Civil como mano de obra barata.

Si les sigues tocando las palmas a ese niñaterío, te cantan el Cara al Sol. Eso es franquismo.

Pobre Tejerina, malage, supremacista y franquista.

Seguro que Juanma Moreno la pasea por toda Andalucía para convencer a los andaluces de que son tontos, pero hay que votar al PP para dejar de serlos.

Para esta señora y sus clones, una de pitucos de Benedetti con todo mi corazón y mi poquita voz.

El segundo gran cabreo de la semana me asaltó tras conocer que el Tribunal Supremo iba a dar marcha atrás tras fallar que los bancos debían pagar el impuesto por las hipotecas. Ni en una república bananera ocurre semejante coitus interruptus. Alegan un presunto caos financiero. No me extraña:  la gran banca se está gastando una millonada en desacreditar a Pedro Sánchez a golpe de errores de protocolo.

Y después se te ocurre decir con la boca chica que la prisión preventiva que están sufriendo los Junqueras y el resto de independes es una pasada, oye, y te acusan de antipatriota, de ir contra Rousseau y la separación de poderes, de atacar la sacrosanta independencia judicial, de arremeter contra la unidad de España y contra la mismísima Constitución… Y puedes hasta salir en las grabaciones de Villarejo.

En fin, ¡viva el vino contra los días de furia!

La alternativa, la única alternativa es Robespierre, un tipo interesante Robespierre.