Opinion · Entre leones

Medio millón de votos, corazón

Apenas la izquierda ha ganado las elecciones generales –123 escaños del PSOE y 42 de Unidas Podemos-, las terminales mediáticas de las derechas ya están exigiéndole a Pedro Sánchez que pacte con Ciudadanos.

De meter todos los palos imaginables en las ruedas, alimentando una supuesta barrida de la extrema derecha, ahora tienen la desfachatez de darle lecciones responsabilidad política al líder del PSOE.

Menos mal que los militantes y simpatizantes socialistas que acudieron a Ferraz a festejar la victoria electoral le gritaron a Pedro Sánchez en varias ocasiones “Rivera, no” y “sí se puede”, marcándole el camino postelectoral.

Por cierto, también dejó clara la concurrencia que había ganado “la España socialista”, en un claro mensaje, por un lado, a las derechas que han usurpado la enseña nacional en los últimos tiempos, y, por otro, a los independentistas catalanes para que la noche no les confunda.

Estoy convencido de que Pedro Sánchez no defraudará las expectativas de la mayoría de su electorado, que quiere y desea un acuerdo de legislatura o de gobierno con Unidas Podemos como pilar principal de su nueva andadura en el Gobierno.

Soy consciente que va a tener la tentación de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos, que le reportaría una sólida y cómoda mayoría absoluta: 180 escaños.

Porque al cordón sanitario de Albert Rivera le quedan dos telediarios. En el momento que sus jefes del Ibex-35 le den una clase magistral sobre la importancia de la estabilidad política y la cuenta de resultados, lo mete en un cajón y a disposición de Pedro Sánchez para lo que haga falta.

Hasta los barones a la violeta del PSOE y los exdirigentes socialistas del business arrimarán el ascua a la sardina del acuerdo con Ciudadanos. Por lo mismo más o menos, pero con unas cuantas puertas giratorias de por medio.

En fin, espero que Pedro Sánchez se resista y haga honor al triunfo logrado por la izquierda este pasado domingo y pacte con Pablo Iglesias sin complejos, para seguir progresando por la senda de la gloria bendita.

Por lo demás, destacar que la alegría socialista no fue tan ostensible en San Vicente como en Ferraz.

No era para menos, el PSOE de Pedro Sánchez consiguió el 28-A medio millón de votos más que los que cosechó la lideresa andaluza en las autonómicas de 2018. ¡Medio millón, corazón!

Y mira que el aparato del PSOE andaluz –y la mayoría de sus terminales provinciales- ha sido muy riguroso aplicando la ‘estrategia de lo justito’ y ha hecho todo lo posible para que Pedro Sánchez no le ganara a Susana Díaz.

Al final, no ha sido posible pese al esfuerzo por hacerlo lo peor posible, y ha quedado meridianamente claro que el problema no era Pedro Sánchez, no era el diálogo con los independentistas –tesis del susanismo para justificar la derrota electoral de diciembre-, era sencillamente ella.

Así las cosas, tras los idus de mayo, llegará la teórica de Robespierre; por cierto, un tipo interesante Robespierre, y su teórica ni te cuento.