Opinion · Entre leones

Rajoy, Soraya y la higiene bucal

El batacazo del PP, que se ha dejado el 28-A en la gatera 1,6 millones de votos a favor de Vox y 1,4 millones a favor de Ciudadanos, no es culpa de la derechita cobarde (dixit Abascal) de Aznar y Casado, es del centro-derecha de Rajoy, que a fuer de ejercer frente a la corrupción el tancredismo elevado a la enésima potencia abrió la puerta grande a la tocata y fuga de conmilitones y votantes a plazo fijo.

Casado y la ‘difunta’ Esperanza Aguirre, que ha reaparecido con una ‘charleta’ de ‘bareto’ con Ángel Garrido en primera fila en los fastos del día de la Comunidad de Madrid, se han puesto de acuerdo: con Rajoy empezó todo.

Tiene narices que ‘Espe’ siga acaparando titulares cuando no hace mucho hasta la Guardia Civil la ha vinculado a esa cosa tan fea llamada Púnica. ¡Púnica, más que púnica!

Que la madre de la corrupción madrileña –una denominación de origen que le sobreviene más por ser la jefa de todos los insignes corruptos madrileños que por ser ella misma una corrupta (que se sepa y por ahora)- aparezca dando lecciones de tino y moralidad dentro del PP en estos momentos, no es buena señal para los otrora herederos del franquismo.

Hasta se atrevió a cuestionar en público y en su mismísima cara a Garrido: “Yo no sabía que tú eras liberal”. ¡Ja,ja,ja! En privado se despellejan, seguro. ¡Pressing catch en la pradera de San Isidro: un espectáculo insólito y muy castizo!

De entrada, el giro al centro que en un cuarto de hora ha acordado la cúpula nacional del PP, puede ser un caso claro de cuando es peor el remedio que la enfermedad, sobre todo si el volantazo está avalado por la exlideresa madrileña, Ansar (Aznar) y García-Margallo.

¿Se imaginan al dueto Aznar-‘Espe’ entonando el mea culpa, abogando por el diálogo y la convivencia y poniendo rumbo a la moderación? Imposible, les daría antes una alferecía.

¿Se imaginan a García-Margallo sencillamente callado? Imposible, él inventó el centro político en tiempos del Frente de Juventudes en Melilla, cuando toda España era una democracia orgánica en manos de Franco, Castiella y el Cid Campeador, y tiene la primera y la última palabra. O quizás fue antes, cuando los romanos tenían el pecho de lata. No puedo precisarlo. Habría que hacerle una prueba de carbono-14 para fijar una sólida posición política.

¿Se imaginan al lanzador de aceitunas (Teodoro García Egea) defendiendo el aborto no como está ahora, sino como estaba en los ochenta? Lo desheredan en el Opus Dei tras excomulgarlo y mandarlo al exilio por el camino más largo de Santiago. No lo crucifican de milagro.

¿Se imaginan a Casado terminando la carrera de verdad y renunciando por derecho al máster de juguete que atesora? Tendría que dimitir por exceso de honradez, seguro.

En fin, visto lo visto, dada la poca talla moral y las escasas luces políticas del personal que administra esta Génova cortita de cartera, alguien debería lavarse la boca con lejía antes de hablar de Mariano Rajoy, Soraya de Sáenz de Santamaría y algún otro exdirigente del PP, ¿no? Pura higiene bucal.