Opinion · Entre leones

Se puede y se debe, Perico

Antes de las elecciones generales, la Autoridad Fiscal (Airef) independiente sentenció que la subida del Salario Mínimo Interprofesional hasta los 900 euros –decisión tomada por el Gobierno de Pedro Sánchez, que lo incrementó un 22,30% del tirón- supondría la pérdida de 40.000 puestos de trabajo y nos dejaríamos también en la gatera una décima en el PIB –dos a medio plazo-.

Los hubo que llevaron el apocalipsis laboral del pedrismo más lejos: la Comisión Europea cifró la pérdida de puestos en trabajo en 80.000, y el Banco de España, en 150.000.

Curiosamente, cuando gobiernan las izquierdas, el pesimismo de estas presuntas organizaciones cargadas de prestigio es antológico.

En plena crisis, sobre todo cuando el PP llegó al Gobierno 2011 y pasó a cuchillo en derechos, libertades y manteca ‘colorá’ a la clase media y trabajadora, el Banco de España, con Luis María Linde al mando de las tijeras, pedía más madera tras completar la reforma laboral de Mariano Rajoy, que ya dejó en pelota picada a los trabajadores, carne de ERE y de salarios de mierda.

Pero a lo que iba, voy: el Airef, presidido por un tal Juan Luis Escribá, viene ahora, una vez pasadas las legislativas, claro, a decirnos que “no encontramos ningún efecto negativo de la subida del Salario Mínimo Interprofesional en estos cuatro meses del año”. “Probablemente –agrega- nos pasamos de negativos. Han pasado cuatro meses y no encontramos ninguna evidencia. Nada. Pero es verdad que requiere análisis más ampliados en el tiempo”. O sea, donde dije digo, digo Diego, pero, por si acaso, donde dije Diego, vuelvo a decir digo.

Toda esta rebujina de análisis, informes y otras vainas es para lo mismo: mandar sin pasar por las urnas. No hay más que ver lo activo que están los señores del taco estas semanas, rema que te rema para que el PSOE haga un acuerdo con nocturnidad y alevosía con Ciudadanos por el bien de España y sus cuentas de resultados, que son España, España.

Por ahora, Rivera, Riverita se mantiene firme y dice que nanay de la China, que en su partido manda él y nadie más, y que esa señora del Santander y el resto de que se vayan a freír monas.

Sin embargo, Arrimadas, esa muchacha tan chillona que tiene el don de la omnipresencia política y se ha convertido en una experta en cartelería y pintadas independentistas, dice ya que sí, que pactarán con el PSOE, pero con los disidentes de Pedro Sánchez.

Ni en Andalucía quedan ya especímenes de esos, pero ella, contumaz a más no poder, seguro que los seguirá buscando. Al final va a tropezará con Soraya Rodríguez.

Por cierto, ¿utilizará Albert el retrato de Arrimadas dándole la mano a Torra en un próximo debate para exhibir que se está curando la mala educación?

En fin, está claro que el cordón sanitario, después del 26 de mayo, se lo van a tener que atar al cuello; es decir, el chico de Malú se ha a tener que beber el cáliz hasta las heces con una novedosa y exótica tónica con sabor a concentrado de plasta de vaca.

Pero, por favor, Perico, nosotros a lo nuestro, que no es otra cosa que pactar con las izquierdas, con Unidas Podemos, que en estos últimos meses se le ha quitado la caspa a esa España una, grande y libre pero de pan poquito.

Se puede y se debe, y si te comen la oreja con elogios sobre tu pragmatismo y tu talla de hombre de Estado, acuérdate de Portugal, donde el equipo ‘colorao’ va ganando por goleada.

Y se te vuelves transitoriamente majareta y te dejas engatusar, te coges a tu hermano y te pegas un baño de humanidad en aquel lago donde volviste a nacer tras estar muerto y enterrado políticamente.