Opinion · Entre leones

Desastre ‘man non troppo’

En abril de 2017, Theresa May, premier británica, adelantó las elecciones legislativas y las convocó para el 8 de junio de 2017. En el cargo desde julio de 2016 al dimitir David Cameron tras el fracaso en el referéndum del Brexit, la política conservadora entendía que un triunfo en los comicios le daría el liderazgo necesario para capitanear “el Brexit y más allá” y serviría también para conseguir más estabilidad y unidad en el Parlamento de Westminster.

Aunque partía con una clarísima ventaja –20 puntos- sobre el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, May ganó pero no revalidó la mayoría absoluta de Cameron y su contrincante se quedó a solo 2,4 puntos de distancia.

Al día siguiente de conocerse los resultados, Nick Timothy y Fiona Hill, dimitieron y salieron por la puerta de atrás del número 10 de Downing Street como un rayo. Puerta y calle.

Después de las elecciones legislativas del domingo en España, los asesores principales de Pedro Sánchez deberían seguirle los pasos a Nick y a Fiona. Pueden incluso montar una peña taurina hispano-británica.

Así son las reglas no escritas de la responsabilidad política cuando se juega la Champions League en la UE.

Porque convocar unas nuevas elecciones para deteriorarse a sí mismo y a la otra formación de izquierdas, reanimando a dos de las derechas, es un fiasco se mire como se mire.

El llevarse por delante a Albert Rivera –dimitido y cuerpo presente ya como presidente- y a Ciudadanos, que se han quedado a punto de un repique del Grupo Mixto, es una pedrea ante todo el capital político que había en juego.

Efectivamente, ha sido un desastre man non troppo.  Es decir, podría haber sido peor si las tres derechas hubieran sumado más escaños que las izquierdas. ¿Se imaginan los titulares de ABC, El Mundo y La Razón? “El bloque de derechas gana las elecciones”, cuadrado en un titular a cinco columnas escrito a fuego.

O mucho peor si el trifachito, incluido Navarra Suma, hubiera alcanzado los 176 escaños, una mayoría absoluta que hubiera alumbrado un titular de grana y oro: “Las derechas cortan dos orejas y rabo en España”.

Ahora, con el PSOE como primera fuerza política, Unidas Podemos, Más País y el PNV, sin olvidar la abstención activa de ERC y alguno más, se puede paliar el gravísimo error que supuso no formar un Gobierno de coalición tras las elecciones de abril. O lo que sea. Estoy convencido de que Pedro Sánchez ha aprendido la lección de las urnas y que Pablo Iglesias también.

Afortunadamente, durante la campaña no ha habido demasiados agravios que esgrimir en la mesa de negociación que se abrirá de inmediato. Alguna burla de Pablo Iglesias hacia Pedro Sánchez en un mitin, el insomnio político del presidente en funciones ante un eventual Gobierno con Unidas Podemos.

Chorradas que deben tirarse cuanto antes al cubo de la basura para no perder el tiempo con dimes y diretes y para dar paso a una negociación seria –por favor que no sea telegrafiada esta vez- y rápida.

La gran coalición del PSOE y PP, apadrinada por Felipe González Y Mariano Rajoy, ya empieza a resonar en editoriales y artículos con tintes reformistas solo apto para constitucionalistas, porque Unidas Podemos consta como pseudoconstitucionalista. Blanco y en botella, ¿no?

En fin, los votantes de izquierdas que hemos vuelto a las urnas con el cuerpo cortado y avergonzados por la incapacidad de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para alcanzar un acuerdo nos lo merecemos; y nos lo merecemos por soportar tanto bochorno, por aguantar a tanto niñaterío, sin desertar para siempre.