Opinión · Las carga el diablo

Gracias, COI

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Me imagino a Ana Botella, Ignacio González y Mariano Rajoy pegando los botes que vi pegar a los japoneses cuando supieron que Tokio había sido elegida sede olímpica para 2020 y la verdad es que experimento una enorme sensación de alivio.

Miedo me daba la explotación triunfalista que hubiera supuesto ser los afortunados en el bombo.

Miedo me daba la utilización torticera y descaradamente propagandística de la fallida designación.

Este sábado, cuando quedaban seis horas para el chasco, el informativo de tve del mediodía le dedicó a la expectación media hora seguida antes de pasar a las verdaderas noticias. Centenares de desplazados en un carísimo y escandaloso despliegue que ahora vuelven con el rabo entre las piernas, cabizbajos y sin saber qué hacer con todas las botellas de cava (porque espero que fuera cava y no champán) que habían puesto a enfriar.

Os imagináis el machaque que nos hubiera tocado sufrir de haber sido Madrid la elegida como sede de los Juegos Olímpicos de 2020?

No hubiera sido un triunfo de España, sino un éxito de este gobierno pepero que “gestiona de puta madre” y cuyos presuntos y escasamente tangibles logros parece que Obama, ese Obama cada día más decepcionante, dicen que le ponderó a Rajoy en un pasillo durante la reunión del G-20 para mayor gloria de la propaganda monclovita, que no se cortó un pelo en difundirlo hasta la extenuación.

No quiero ni imaginarme el machaque al que nos hubieran sometido si nos llegan a elegir:

– Nos han elegido porque les gusta nuestra Reforma Laboral
– Nos han elegido porque hemos sabido evitar el rescate
– Nos han elegido porque hemos bajado la prima de riesgo (después de haberla subido) más de trescientos puntos

Ya no harían falta Gibraltar ni trampas similares para desviar la atención de la escandalosa corrupción descubierta en el partido que nos gobierna. Madrid 2020 hubiera relegado a Bárcenas, los sobresueldos, el paro, la ausencia de crecimiento… Todo al trastero de los sucios asuntos que molesta airear.

Hubiéramos tragado 2020 hasta en la sopa con tres fulgurantes estrellas en cabeza de cartel: Ignacio González, Mariano Rajoy y Ana Botella.

Le doy muy sinceramente las gracias a los miembros del Comité Olímpico Internacional por habernos librado de la que se nos venía encima.

La parafernalia con la que ya habían asomado la patita para celebrar la presumible y frustrada designación nos hubiera estado persiguiendo sin piedad durante los próximos siete años.

Lo siento, Mariano, pero vas a tener que inventarte otra cosa.