Las carga el diablo

Ada Colau y los militares

PORTADAS 10 DE MARZO

"...espero encontrar la manera de no mandar a la mierda a la Colau. ¿gobernar epatando todo el rato?"

Quien me manda este guasap, una amiga de toda la vida, votante de Izquierda Unida, de sólida formación y agudo sentido crítico, lo hace porque sabe que a mí me parece bien lo que la alcaldesa de Barcelona le comentó este miércoles a dos altos mandos militares tras los saludos protocolarios en el "Saló de l'Ensenyament":

- No me gusta que estén en este Salón. Estamos por separar espacios -le dijo Ada Colau al coronel responsable del stand del ejército en la Feria. Varios días antes, en un pleno municipal se había tomado la decisión de separar Ejército y espacio educativo y procurar que el año que viene la Muestra no albergue un stand militar.

Mi amiga la del guasap se encuentra entre los pocos profesionales de la enseñanza que conozco que aman su profesión y la entienden como el privilegio de poder ayudar a los alumnos a abrir sus mentes y descubrir "la otra cara de la luna". Por eso su mensaje -"espero encontrar la manera de no mandar a la mierda a la Colau"- me ha dejado más descolocado todavía. Tanto el mensaje como la percepción de mi amiga de que la alcaldesa catalana se dedique, según ella, a "epatar todo el rato". A ello hay que sumarle la retahíla de moda estos días: la "agresividad" de los de Podemos, los líos internos, la falta de voluntad de pactar...

ahora siEn resumen, que mi querida amiga le está comprando el mensaje completito a los golpistas fácticos, con el diario El País como mascarón de proa. A toda esa factoría orgánica, católica y mediática empeñada en hacernos creer que viene el lobo con la llegada de los perroflautas a las instituciones. Dado el miedo que tienen a que puedan llegar a levantarse las alfombras, no tienen otra opción que predicar el apocalipsis e intentar meternos a todos el miedo en el cuerpo.

A fe que la "artillería de largo alcance y última generación" que, según el colega Antonio Avendaño, despliegan los adversarios de Podemos, parece estar haciendo efecto en muchas de las personas que me rodean habitualmente. Amigas y amigos con quienes, hasta hace un mes, compartíamos indignación e inquietudes tan ricamente, últimamente me retan crispados -como si yo fuera el representante de los podemitas en la tierra- porque si hay nuevas elecciones, la culpa será de esos novatos jactanciosos y prepotentes. Las mentiras de los medios, en modo lluvia fina, dejan poso, parecen cumplir sus objetivos.

Las mentiras de los medios, como dice Juan Carlos Monedero significan, por ejemplo, "que no las tienen todas consigo para justificar la Gran Coalición". No les salen las cuentas y por eso la guerra es abierta y cruenta. Sin cuartel. La propaganda del miedo parece eficaz. Y claro, ven y oyen a Ada Colau hablarle de tú a los militares y se acojonan, como si estuviéramos en el túnel del tiempo. Cuando lo cierto es que actuaciones así refuerzan la esperanza de quienes apostaron en su día por la alcaldesa y su proyecto, convencidos de que el cambio era posible.

A quienes decían querer el cambio, pero solo de boquilla, les están empezando a temblar las piernas cuando constatan que estos "insensatos", estos alcaldes del cambio, estos grupos parlamentarios de Podemos en las autonomías y en el congreso están haciendo y diciendo lo que prometieron que iban a hacer y decir. Aseguraban querer cambio, pero cuando lo ven llegar se acojonan, sobre todo si quien está por medio es el ejército.

Siempre creí que nuestras luchas de tantos  años eran para que alguna vez pasara lo que está pasando. ¿O jugábamos a desearlo, pero sin contar con que alguna vez podía llegar a pasar?

Y ahora que empiezan tímidamente a pasar cosas -pocas aún, muy pocas-, hay quienes van y se acojonan a las primeras de cambio. No entiendo a mi amiga la del guasap, no entiendo a muchos de mis amigos que me ponen verde cuando insisto en que hay que dejar de tener los miedos de siempre. Quiero que seamos capaces de atrevernos, quiero que esto cambie. Y eso pasa por dejar de lado, como ya decía en mi post del otro día, tanto puñetero tabú. A los militares todo el respeto, claro que sí. Pero diciéndoles las cosas claras y a la cara. Como acaba de hacer Ada Colau.

J.T.

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P.D. Ada Colau lo explica así en su cuenta de facebook:

"Ayer se levantó una tormenta mediática en torno a una falsa polémica alimentada por algunos medios de comunicación a la que irresponsablemente se han sumado destacados cargos del PP, C's y PSOE. En el curso de una visita oficial al Salón de la Enseñanza, que ayer abría sus puertas, dos militares vinieron a saludarme y mantuvimos una breve conversación que recogieron las cámaras. Rápidamente empezó a circular por las redes un relato distorsionado de lo que había ocurrido. 
Quiero desmentir que yo me acercara a su estand para decirles nada, ni que el encuentro fuera en ningún momento un "desplante" o una "falta de respeto". Como puede verse en el video, y como ha corroborado hoy el Coronel con quien tuve un informal intercambio de palabras, fue un encuentro cordial en el que me limité, como alcaldesa, a poner en su conocimiento una decisión tomada por 2/3 del Pleno Municipal. 
Con la declaración institucional aprobada el 26 de febrero, el Ayuntamiento hacía llegar a la Generalitat la demanda de que el Salón de la Enseñanza fuera un espacio libre de la presencia de armas y por tanto se pedía que el Ejército no tuviera presencia en lo que entendemos que debe ser un espacio de ámbito educativo. 
Es una declaración que nada tiene que ver con el respeto a la labor de las Fuerzas Armadas, sino con la convicción de que hay que separar espacios. Es preocupante el uso malicioso y partidista que se ha hecho de una anécdota, creando un conflicto donde no lo hay. No puedo evitar pensar que hay quienes intentan levantar cortinas de humo para que no se hable de los problemas reales, como los casos de corrupción que afloran cada semana".