Las carga el diablo

La izquierda que necesitamos

.- PIXABAY

La parte socialista del Gobierno de coalición parece haber decidido, ya sin tapujos y por lo que quede de legislatura, aparcar todo aquello que no se encuentre en línea con los intereses del "renovado" PP de Feijóo o del Psoe más derechista (en el que se encuentran por ejemplo Calviño, Robles, Escrivá, Marlaska, buena parte del baronazgo y del aparato de Ferraz…). A asuntos como el Sahara, el espionaje a independentistas, o a la manera de gestionar la llamada "transparencia" de la Casa Real me remito. Si es que alguna vez se marchó, el bipartidismo vuelve con clara vocación de recuperar el terreno perdido. Y lo hace con el fascismo de estrella invitada.

Pues miren ustedes, va a ser que no. La izquierda que necesitamos, y la necesitamos mucho, es la que propicia la lucha por la igualdad y contra la injusticia. Por mucho que PP y Psoe jueguen a etiquetarla de antisistema o se empeñen en compararla con la ultraderecha de manera zafia e infantil, la izquierda de verdad es la principal artífice de los avances sociales conquistados en España durante los tres últimos años.

Sin la izquierda en el Gobierno de coalición, nada de lo conseguido para mejorar la situación de los más desfavorecidos habría llegado a buen puerto. Conviene no olvidarlo nunca y repetirlo cuantas más veces mejor. Porque esa izquierda, díscola cuando tiene que serlo, es justo la izquierda que precisamos. Ser díscolo no significa no ser leal; formar parte de una coalición gubernamental quiere decir que en su seno han de convivir distintas sensibilidades porque esa es su esencia, su razón de ser.

La izquierda que necesitamos ha de procurar que no se olvide la cantidad de ladrones y de irregularidades que hay en la derecha, ha de poner en evidencia esa desfachatez y la petulancia con la que andan por la vida dando a entender que están por encima del bien y del mal. No es solo el emérito quien piensa que todo el monte es orégano.

La izquierda que necesitamos es la que peleó los ertes, subió el salario mínimo, la que lucha por buscarle solución al problema de la vivienda, por mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, la que busca cada día acuerdos sociales para que mejore la calidad de vida y la convivencia del mayor número posible de ciudadanos. La izquierda que necesitamos está contra la guerra, no tolera las irregularidades judiciales ni que las cloacas continúen tan maolientes aún a estas alturas…

Necesitamos una izquierda laica y patriota en el sentido etimológico, que no estético de esos términos; una izquierda que continúe luchando hasta que desaparezcan los privilegios históricos de esas instituciones católicas empeñadas en seguir metiendo mano en la educación y en la intimidad del común de la ciudadanía. Feligresía, les llaman ellos. El Partido Socialista no es hoy por hoy esa izquierda. No lo ha sido desde 1982, por mucho que a sus forofos e incondicionales les moleste que les pongamos ante ese espejo.

La izquierda que necesitamos la necesitamos unida, sin peleas entre ellos ni eternos debates sobre precisiones semánticas y nimiedades varias a menos que a nadie le importe (ahora toca Andalucía) que el tren se pare, o pase de largo, o lo que es peor: se ponga a caminar marcha atrás. La izquierda que necesitamos ha de tener larga vida sí o sí.

Aunque en votaciones como la de este jueves en el Congreso jueguen al despiste, el bipartidismo anda empeñado en volver, con la ultraderecha en un papel cada vez más protagonista mientras la verdadera izquierda es demonizada sin descanso. Este es el distópico panorama que se dibuja en Televisión Española desde hace algún tiempo, un diseño que ya se ha impuesto también en Castilla y León y que ahora empieza a atisbarse en Andalucía según los primeros sondeos realizados a propósito de las elecciones autonómicas convocadas para el próximo 19 de junio. Es lo que hay.

Por cierto, ¡viva el Primero de Mayo!

J.T.