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Airbnb combate el racismo de sus usuarios

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Rohan cuenta en  su blog cómo el pasado mes de julio encontró una casa en Idaho perfecta para pasar unos días. Hizo la reserva, intercambió algunos mensajes con la dueña y cuando quiso incluir algunos detalles sobre él mismo y apareció su foto de perfil, en la que podía verse que es negro, la propietaria de la casa cambió de opinión súbitamente: ya no había disponibilidad; la casa se iba a utilizar en el período de reserva.

Fue entonces cuando Rohan, aún sin sospechar lo que podía estar sucediendo, envió otro mensaje, apuntando que era flexible en cuanto a las fechas. Ya era demasiado tarde, la dueña de la casa había cancelado su contacto y, con él, sus mensajes.

Rohan ha compartido su experiencia en Twitter a través del hashtag  #AirbnbWhileBlack, con el que precisamente Airbnb ha emprendido una campaña para luchar contra los posibles episodios de racismo que podrían estar dándose en la popular web de alquiler de habitaciones y apartamentos. Todo el que haya sido víctima puede hacer público su testimonio.

Pero esta campaña no se va a quedar únicamente en acciones de marketing en redes sociales, sino que también se producirán cambios sustanciales en el funcionamiento de la web. Entre los cambios figura, por ejemplo, el bloqueo del calendario de reservas cuando se indica a un posible huésped que determinadas fechas están ya ocupadas. Así se combatirán situaciones en las que huéspedes negros a los que se indica que la habitación no está disponible en determinada fecha y, cuando en esos mismos días reserva un blanco, ‘mágicamente’ sí es posible. Las nuevas medidas, sin embargo, no llegarán hasta la primera mitad de 2017.

Un informe elaborado por la antigua responsable de la oficina legislativa en Washington de la Unión Americana de Libertades Civiles, Laura Murphy, fue uno de los detonantes de estas medidas. Murphy fichó en junio por Airbnb y, precisamente, elaboró el informe después de que las denuncias de racismo en la start-up de San Francisco se sucedieran en las redes sociales.

Desde ayer, todos los usuarios de Airbnb han de aceptar una nueva política reescrita de no discriminación por motivos de raza, color, etnia, nacionalidad, origen, religión, orientación sexual, identidad de género o estado civil. No se incluye el género, pudiendo no aceptar huéspedes en aquellos casos en los que se comparta con ellos espacios comunes como el cuarto de baño, por ejemplo. Lo mismo sucede con quien sea fumador o tenga mascota.

Otra de las medidas que se pondrá en marcha es la bautizada como Open Doors (Puertas Abiertas), a través de la cual, cuando un huésped sea rechazado por el color de su piel, tendrá a su disposición las 24 horas del día, los siete días de la semana, un equipo especialmente formado para ayudarle a encontrar alojamiento.

A partir del 1de noviembre, Airbnb lanzará un plan de formación online antiprejuicios para los huéspedes. Todos aquellos que completen este plan, serán destacados en la web. Y es que la compañía asegura haber creado un equipo de ingeniero, científicos de datos, investigadores y diseñadores con un único propósito: eliminar cualquier tipo de sesgo de la plataforma.

En el informe de Murphy también se avanza cómo Airbnb pretende potenciar su Instant Book Listing, esto es, los espacios que pueden alquilarse inmediatamente sin aprobación previa del anfitrión. ¿El objetivo? Superar el millón de sitios disponibles para enero de 2017.