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Engordar animales con antibióticos para humanos

La  mayoría de los países todavía utilizan antibióticos vitales, de uso exclusivo para personas, para conseguir que los animales destinados al consumo humano engorden más rápidamente. Así lo ha revelado este mismo verano un informe de las Naciones Unidas, alertando de cómo también por esa vía nos estamos volviendo más resistentes a los antibióticos.

A pesar de que se trata de un práctica prohibida en Estados Unidos y la Unión Europea, todavía son muchas las granjas de animales que están favoreciendo la creación de las llamadas superbacterias resistentes a los antibióticos, lo que se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud pública. De hecho, las estimaciones hablan de cerca de 700.000 muertes al año en todo el mundo debido a esta resistencia.

Según advierte el informe, en el que han colaborado la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de Salud Animal (OiE), tan sólo 64 países, esto es, un 42% del total, han limitado estas prácticas para engordar a los animales. La mayor parte de estos países se encuentran en Europa, sumando 33 países (entre ellos España).

Uno de los principales detonantes de estos métodos de engorde es la bajísima inversión que se realiza en los sectores tanto agrarios, como ganaderos y alimentarios en general, según denuncian los organismos de la ONU.  Hace apenas unos meses, The Bureau of Investigating Journalism (TBIJ) alertaba precisamente de cómo en las granjas de pollos de India se utilizaba colistina (un potente antibiótico contra infecciones) para engordar a los animales.

El informe de la ONU, desde luego, no llama al optimismo. Muy ligado a este fenómeno que denuncia se encuentra el de la fuga de antibióticos de las fábricas farmacéuticas. Unicamente 10 países cuentan con una regulación específica para limitar el escape de antibióticos procedentes de los desechos de las fábricas que los producen.  Algo que, según indica el informe, es insuficiente para proteger el medio ambiente de los peligros de la producción de antimicrobianos”.

A ello se suma, además, el hecho de que otro informe de la organización Access to Medicine Foundation destapó a principios de año que de las 18 mayores farmacéuticas del mundo, únicamente 8 limitan la cantidad de residuo de antibiótico  en sus vertidos. Como consecuencia, la cantidad de antimicrobianos que se filtran al medio ambiente es ingente.