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El humor a lo largo de la historia

En unos tiempos como los actuales, en los que definitivamente, algunos grupúsculos conservadores han perdido el sentido del humor y, si por ellos fuera, resucitarían a Tip y Coll sólo para sentarlos en el banquillo, investigaciones como las que lidera Antonio Calvo resultan balsámicas. Este profesor del departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Málaga (UMA) lidera un proyecto, financiado por el Plan Nacional de Investigación (convocatoria 2017), al que se han sumado universidades estadounidenses y británicas, además de 16 profesores multidisciplinares de diversas universidades españolas. El objetivo es analizar El humor y su sentido: discursos e imágenes de lo risible desde la Ilustración hasta hoy. Básicamente, determinar de qué se ha reído el ser humano y por qué, con qué motivación (consuelo, crítica…).

Precisamente hoy, culminan unas jornadas en la UMA en las que se han desarrollado casi un centenar de conferencias analizando discursos, imágenes, novelas, cartas y otras manifestaciones desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Tres bloques han estructurado las jornadas (El humor en el arte, El humor y la batalla política y Humor y Género) que han hecho viajar a la audiencia desde el humor implícito en los caprichos de Goya, al maestro Larra o el humor femenino y feminista actual, entre muchos otros.

Resulta interesante realizar este análisis y contextualizar el humor en cada época, puesto que, como ejemplifica el propio profesor Calvo, en la actualidad seguramente nos costaría entender un chiste de la época romana. En esencia, se trata de estudiar el humor desde la óptica histórica, más allá de los puntos de vista psicológicos, neurológicos o antropológicos.

A fin de cuentas, el humor siempre ha existido, al igual que quienes trataban de imponerle límites o definir qué es lo políticamente correcto o incorrecto. Como también ha estado presente el machismo y, por eso, el proyecto también ha querido incluir la perspectiva de género. En ese sentido, históricamente la mujer ha sido más receptora que emisora de humor, pues eran los hombres quienes dominaban el espacio público, algo que, afortunadamente, ha cambiado. La profesora de Periodismo Natalia Meléndez afirma que «se ha producido un cambio en el humor hecho por mujeres, desde un humor más clásico que tenía que ver con tópicos de su género hasta actualmente, que han pasado a un humor transgresor». Parte de ese enfoque es el estudio y análisis de los discursos radiofónicos en los programas franquistas que iban dirigidos a la mujer, así como el humor en la época del destape, por ejemplo.

Especialista en el siglo XVIII, Calvo no puede ocultar su fascinación por cómo los ilustrados de la época utilizaron el humor para desarrollar argumentos muy serios, convirtiéndose en un arma política de primer orden. El profesor es un firme convencido de que el estudio del humor es imprescindible para entender la historia, indicando que «hace tres siglos el humor estaba mal visto como vehículo de comunicación de ideas serias, pues este no da el salto a la esfera pública hasta las revoluciones liberales». Y, cómo no, ya entonces se producían cortapisas, como revela este proyecto de investigación pionero en España. Definitivamente y como me dijo una vez el bueno de Ángel Idígoras, «el humor es una cosa muy seria».