Opinion · La verdad es siempre revolucionaria

Cómo se fabrica un golpe de Estado

Se dice que en la guerra la primera víctima es la verdad, y en la guerra del imperio norteamericano y la derecha mundial contra el gobierno bolivariano de Venezuela la verdad ha sido asesinada alevosamente en la propaganda de todos los medios de comunicación fascistas y reaccionarios.

Estoy viendo en la televisión las manifestaciones de miles de personas contra Maduro y a favor del autoproclamado presidente Guaidó, mientras éste organiza una rueda prensa a decenas de medios de comunicación internacionales en plena calle. Y los voceros de la derecha, incluyendo a algunos izquierdistas reconvertidos, no paran de calificar a Venezuela de dictadura. Como cada vez debemos ser menos los supervivientes de la dictadura franquista casi nadie da testimonio de lo que es una dictadura. En Venezuela se han convocado elecciones periódicamente durante veinte años y a ellas se han presentado todas las formaciones políticas que han querido; los medios de comunicación de la oposición difunden todas las críticas al gobierno que les parecen, incluyendo un montón de falsedades como pude comprobar personalmente en mis viajes a Venezuela; a nadie se denuncia ni se detiene por crear un partido político contrario al gobierno o por organizar un acto público, en la calle o en un local para criticar el régimen. Y se sigue diciendo desde este altavoz occidental que Venezuela es una dictadura.

  Se han producido tres golpes de Estado contra el gobierno bolviariano desde que Hugo Chávez ganó las elecciones en 1998. Desde 2002, en Venezuela, cuando se organizó el primer golpe de Estado contra el comandante Hugo Chávez el gobierno bolivariano ha sido víctima de toda clase de conspiraciones para derrocarle. Y a partir de la elección de Maduro la oposición montó las guarimbas, grupos de matones y asesinos que se dedicaron a asaltar y asesinar a los manifestantes chavistas,  atentados que también ocasionaron víctimas entre la población civil. EEU le ha impuesto el boicot económico incluyendo al petróleo, en la misma forma que lo hace con Cuba, lo que está conduciendo al país a la escasez de alimentos y medicinas,

Los golpes de Estado organizados por EEUU en América Latina han tenido diferentes génesis. Desde los que se impusieron rápidamente por la invasión militar del país: República Dominicana la primera vez en 1916-1924, la segunda en 1965, en los que el Cuerpo de Marines entró en la isla y cambió los gobiernos que en aquel momento actuaban en el país.

El golpe de estado que estremeció a Guatemala en 1954fue el resultado de la operación encubierta llamada PBSUCCESS (Criptónimo CIA). Esta fue organizada por laCIA para derrocar a Jacobo Arbenz Guzmán, el Presidente de Guatemala democráticamente electo, por oponerse a los intereses de la United Fruit Company y por permitir que los miembros del minoritario partido comunista de Guatemala —Partido Guatemalteco del Trabajo— influyeran en las decisiones más importantes de su gobierno.

Nicaragua, Granada, Panamá, Cuba, sufrieron invasiones directas y ocupación del país por el ejército de EEUU, para cambiar gobiernos y regímenes. Salvador Allende, presidente democráticamente elegido en Chile por su pueblo fue asesinado el 11 de septiembre de 1973 por el golpe de Estado del general Pinochet, financiado y organizado por Kissinger, Secretario de Estado de EEUU.

   El 28 de junio de 2009 el presidente de Honduras, Manuel Zelaya fue secuestrado en su casa por el Ejército de su país, en medio de la noche y enviado, en pijama, en un avión a Costa Rica, en una operación organizada y financiada por EEU. Pretendía cambiar la Constitución de su país mediante un referéndum popular.

Otros se han concebido mediante la presión económica y mediática, u organizando una oposición armada en el interior o en las fronteras del país, como sucedió en Nicaragua. La intervención del Departamento de Estado de EEU y la CIA en los países latinoamericanos, desde la guerra de Cuba en 1898, es una constante en la historia de ambos continentes. El gobierno de Norteamerica no quiere consentir que en su “patio trasero” se puedan crear regímenes socialistas.

Y menos en Venezuela, que posee las reservas de petróleo más importantes del mundo, y coltán, hierro, diamantes.

El personaje que acaba de ser nombrado nuevo enviado de EE.UU. para Venezuela como representante especial del Gobierno de Trump, con el fin de encabezar la “restauración de la democracia” en Venezuela, es Elliott Abrams, el que fue arquitecto del golpe contra Chávez en 2002. Se espera que Abrams coordine todos los esfuerzos diplomáticos de EE.UU. para reemplazar al presidente Nicolás Maduro con el autoproclamado presidente Juan Guaidar, que ha sido reconocido por Trump media hora después de su autoproclamación.

El tal Elliot Abrams , fue secretario de Estado adjunto de derechos humanos de la Administración Reagan en la década de 1980. Abrams apoyó a los dictadores respaldados por Estados Unidos en Guatemala, El Salvador y Honduras. También participó en el escándalo Irán-Contra: altos funcionarios del Gobierno de Reagan, a pesar de la prohibición del Senado, autorizaron la venta de armas al Gobierno iraní durante la guerra de Irán-Irak. Luego usaron los ingresos de estas ventas para financiar el movimiento armado Contra nicaragüense, creado por EE.UU. para atacar al Gobierno sandinista.

Abrams finalmente fue declarado culpable de mentir al Congreso sobre el caso Irán-Contra, pero fue indultado de inmediato por el presidente George H.W. Bush. En la década de 1990  se convirtió en miembro fundador del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, un grupo de expertos neoconservadores con ideas belicistas. En 2001, volvió al Gobierno estadounidense y fue nombrado director del Consejo de Seguridad Nacional del presidente George W. Bush. Abrams ejercía una fundamental influencia en la política de EE.UU. en Medio Oriente en ese momento, y fue uno de los arquitectos de la guerra de Irak de 2003. Además, jugó un papel clave en el intento de golpe de Estado de 2002 en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez, dañando la relación entre Washington y Caracas después de que el complot finalmente fracasara.

Esta y no otra es la radiografía del papel que el Departamento de Estado de EEUU está jugando en Venezuela contra los gobiernos bolivarianos, desde 1998. Nada tiene que ver en los planes del gobierno norteamericano la defensa de los derechos humanos, la implantación de la libertad y la lucha contra la pobreza, y otros falsos argumentos que tanto Trump como sus aliados de derecha en América y Europa están esgrimiendo. Entre otros, los ilustres líderes del PP y Ciudadanos, que nada dicen de los gobiernos tiránicos de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos árabes, del genocidio palestino por parte de Israel, de las masacres continuadas en Irak, Afganistán, Libia, Siria, de la guerra de Yemen.

Cómo se fabrican las condiciones para justificar el golpe de Estado en Venezuela. Desde el fracaso del golpe de 2002, EEUU y sus aliados, y ante las evidentes dificultades para proceder a una invasión militar, han decidido bloquear la economía del país. La primera medida fue bajar repentinamente el precio del petróleo con lo que perjudicaban además a Irán y a Rusia. Se procedió a boicotear la producción y la importación de los productos de primera necesidad. Teniendo en cuenta la permisividad del gobierno bolivariano con sus enemigos, los cinco grandes sectores de producción fundamentales para la supervivencia del país permanecen en manos privadas sin que hayan sido incautados y socializados, entre las que se encuentran las grandes corporaciones norteamericanas.

La comida que produce, importa, procesa y distribuye la empresa venezolana La Polar, manteniendo el monopolio que ha tenido siempre, le permite esconder y retirar del mercado los suministros alimenticios, provocando carestía y malestar en la población. La ropa, el calzado, los tejidos, que se fabrican o importan por varias multinacionales, son objeto también de secuestro por parte de esas corporaciones. Los productos farmacéuticos, los cosméticos,  de higiene y de limpieza. La telefonía fija y móvil. Y el petróleo, que a pesar de haber sido nacionalizado solamente se puede comercializar cuando se ha extraído, refinado y transportado. Operaciones todas en manos de las compañías estadounidenses.

Dependiente, por tanto, el gobierno venezolano del suministro y reparto de los productos de primera subsistencia por parte de las compañías privadas, el sabotaje continuo y la ocultación de insumos han causado la pobreza y el malestar de la población venezolana, de la misma forma que en el gobierno de Allende se secuestraron los alimentos, se incautó el cobre y se movilizó a ciertos sectores, como los transportistas, contra su gobierno, antes de proceder al golpe militar y asesinarlo.

Al mismo tiempo, se hace una campaña continuada contra el gobierno de Maduro en todos los medios de comunicación de la oposición, prensa escrita y digital, televisión, radio, que aquel nunca  ha impedido, a pesar de lo que transmiten las informaciones de la derecha.

La CIA ha organizado una guerra de baja intensidad en la frontera con Colombia con guerrilleros sin ocupación, narcotraficantes y evasores de divisas, que ha llevado al gobierno a desplazar a muchas fuerzas armadas a los miles de kilómetros de la frontera con el país vecino, provocando el disgusto de las poblaciones, de la misma manera que organizó una guerra en la frontera  entre Honduras y Nicaragua que arruinó al gobierno sandinista.

Este es un somero e incompleto repaso del papel del Departamento de Estado y de la CIA estadounidenses en el golpe de Estado que se está perpetrando en Venezuela. Por ello resulta más infame el apoyo que varios países europeos están prestando al usurpador Guaidó, y el ultimátum dado por Pedro Sánchez, absolutamente ridículo en términos de imponerse sobre la soberanía de otro país y que solo beneficia a la derecha de nuestro país y a la imposición imperialista. 

Madrid, 27 de enero 2019.