Merienda de medios

Mariconadas, las justas

Cuatro años después de la entrada en vigor del matrimonio entre personas del mismo sexo se ha constatado que gays y lesbianas no se casan mucho, lo que ha debido de tranquilizar a los defensores de la familia tradicional, compuesta por papá, mamá y 1,46 niños, según el INE. Como la familia sigue sin romperse, lo que molesta ahora es la exhibición pública de la homosexualidad. En el país del macho ibérico se soporta mal que dos señores en tanga de leopardo se morreen en una carroza una vez al año. Mariconadas, las justas.

En el diario Ya, donde sólo escriben heterosexuales de orden y el humorista de los editoriales, tienen tres cosas claras: que la homosexual es una "conducta antinatural"; que los gays disfrutan de una discriminación positiva –"sólo hay que ver el peso de su influjo en programas y series televisivas"–; y que "la anormalidad es la anormalidad, practíquela Zerolo o normalícenla Zapatero y Rajoy".

¿Qué hacer entonces con la homosexualidad? Curarla, como nos sugería ese incomprendido sabio del Opus llamado Aquilino Polaino. Uno de sus colegas, Jokin de Irala, profesor de Medicina Preventiva, denunciaba en una carta en el Diario de Navarra "que se silencien las posibilidades de retorno a la heterosexualidad". Es decir, si usted es mujer y le pone Angelina Jolie, que sepa que la ciencia le ofrece la posibilidad de sentir atracción por Brad Pitt, que es lo correcto. "Quienes han conocido la posibilidad de cambio y lo han logrado están orgullosos por su triunfo".

Enfermos y todo, los homosexuales, al parecer, mandan mucho. Álvaro Ybarra, director de ABC de Sevilla, salió ayer de su armario heterosexual para proclamarlo: "La llamada mafia rosa tiene un poder creciente y muchos heterosexuales empiezan a no atreverse a decir que lo son". Sentía Ybarra a través de El Mundo el aliento del apóstol Federico, aunque no en la nuca: "Que Zerolo y los zejateros son un lobby es evidente. Que no representan a todos los homosexuales, también (...) Por eso me repele ver a Fernando Marlaska encabezando la lista de un supuesto lobby gay".

Escuela sin armarios

¿Que qué dice Zerolo de todo esto? Pues que hay que educar en las escuelas "si queremos vencer los altos índices de homofobia, transfobia y bifobia que aún existen" (El Plural). Exceptuando que transfobia y bifobia son palabros, lleva mucha razón el concejal. Ahora bien, ¿qué escuela admitiría a esta tropa?