Los daltónicos de UPyD

A Rosa Díez le ha surgido un frente crítico que denuncia que UPyD está siendo gestionado “de forma personalista, autoritaria y oscurantista”. Con ese argumento ha hecho mutis Mikel Buesa, mientras catorce cargos y militantes han sido expedientados con la invitación en sobre aparte de que apaguen la luz al salir. Rasgarse las vestiduras por el exceso de personalismo en un partido cuya propaganda es rosa, su merchandising es rosa y hasta su página web está pintada de rosa no deja de tener su guasa. Sean mártires de la democracia interna o glotones ávidos de un pastel en aumento, no cabe duda de que estos rebeldes han estado ciegos o daltónicos.

Hay algo de justicia poética en el hecho de que la persona que denunció la falta de debate interno del PSOE sea golpeada ahora por su mismo boomerang. Y tanto ha acusado el golpe que ha tenido que lamerse la herida en su blog con la ayuda de un cicatrizante mail de Albert Boadella: «Querida Rosa. ¿Que está ocurriendo? ¿Habrá gente pagada para desmontar partidos que no sean los establecidos? (…) Me alejo de esta clase de personal que intenta tratar de convencerme de la dictadura que estáis organizando (…) Si no cortáis de raíz este humus creo sinceramente que os lo van a contaminar todo”.

A la mano dura de Boadella se sumaba en El País la mano amiga de Fernando Savater, que cantaba las excelencias de la herejía de una UPyD, sacudida por una tribu mediática bipolar. “Esta tribu tiene dos clanes: los del Oso Gubernamental advierten a los distraídos que UPyD es de derechas (…); los del clan de la Mofeta Popular, en cambio, proclaman el íntimo y astuto izquierdismo de los seguidores de Rosa Díez”, destacaba el filósofo.

En ambas orillas, los críticos han encontrado árnica. Desde la izquierda, a Victoria Lafora le faltaba poco para comparar a Rosa Díez con Franco: “Todos los dictadores comenzaron siendo gente que contó con los demás hasta que llegó al poder. A partir de ese momento los aduladores sustituyeron a los compañeros del principio”, explicaba en La Opinión de Málaga.

La vida no es de color de rosa

Y desde la derecha, Edurne Uriarte advertía en ABC que con su razzia interna, UPyD acabó con su magia “de una forma mucho más brutal de lo que cabía imaginar”. De esto se defendía Rosa Díez en su blog: “No hemos nacido para inventarnos el partido perfecto, el que nos deje satisfechos a todos”. ¿Moraleja? La vida no es de color de rosa.