Opinion · Otras miradas

14-D: contra los nuevos modelos de explotación laboral

Julio Fuentes

Sindicalista de CGT

Victor de la Fuente

Militante de Anticapitalistas

Parece evidente que un nuevo modelo de explotación laboral se viene implantando en nuestro país de un tiempo a esta parte. Un nuevo modelo que ataca frontalmente las pocas certezas que le quedaban a una clase trabajadora cada vez más precarizada, estancada en la temporalidad y en salarios bajos, jornadas parciales forzosas y una ausencia de derechos elementales en muchos sectores productivos. A su vez, se ha disparado la siniestralidad laboral durante los últimos años y las administraciones, en muchos casos, carecen de los medios necesarios para atender los compromisos que requiere un momento como el presente: los juzgados de lo social e inspección de trabajo han alargado sus plazos de actuación de forma alarmante desde 2008 a nuestros días. Las últimas reformas laborales han acentuado aún más estas cuestiones, abaratando las indemnizaciones por despido o favoreciendo fórmulas de despido objetivo para aquellas personas que tengan la mala fortuna de caer enfermas (artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores tras la reforma de 2012).

Por otra parte, las empresas apuestan por una externalización total de sus riesgos, de forma que sea la clase trabajadora quien acarree con los mismos y no el empresario. Negocio sin riesgo es negocio redondo. Multinacionales que apenas pagan impuestos en los países donde operan están implementando este modelo. Grandes multinacionales como Amazon, Deliveroo, Uber, Cabify o el grupo Inditex, por citar algunos ejemplos, practican este nuevo modelo por distintas vías, así como empresas españolas como Glovo o empresas del sector de telemarketing. Régimen de falsos autónomos en unos casos, donde son los trabajadores y las trabajadoras quienes tienen que pagar literalmente para poder optar a un puesto de trabajo, subrogaciones continuas entre distintas subcontratas en otros casos organizadas bajo una plataforma digital… Un modelo que, bajo el paraguas de la llamada economía colaborativa, persigue acabar de una vez por todas con los derechos de la clase trabajadora.

Resulta que poco, por no decir nada, han devuelto a los trabajadores por los sacrificios que hicieron tras la llamada crisis financiera allá por el 2008. Una crisis que en realidad era una gran estafa. Diez años han pasado ya desde que los poderosos dijeran aquello de que toca “trabajar más y cobrar menos”, de que tantos padres se pusieran el chándal para pasear por el barrio en lugar del uniforme del trabajo y tantas madres apenas tuvieran tiempo para respirar mientras salían de un trabajo y comenzaban el siguiente. Diez años llevan recordando nuestras hermanas cada mañana al madrugar eso de “estudia y podrás ser lo que quieras en la vida” y mientras nuestros hermanos mueven cajas por 5€ la hora para el empresario más rico del mundo. Mientras nos apretábamos el cinturón, en paralelo, nuestro trabajo no caía en saco roto: gracias a ese trabajo mal pagado el 10% de la población más rica del Estado español acumulaba el 53% de la riqueza que entre todas y todos nosotros venimos generando día a día.

Por todo ello, el próximo día 14 de diciembre, a las 18:00 horas en la Puerta del Sol de Madrid se ha convocado el primero de los actos contra las nuevas fórmulas de explotación laboral, actos que tendrán continuidad durante 2019. Esta convocatoria servirá para que los trabajadores y trabajadoras de las empresas citadas, entre otras, denuncien a viva voz y ante la opinión pública, sus condiciones laborales. Pero también gentes de otros sectores. Los trabajadores y trabajadoras de empresas del resto de sectores productivos también están amenazados por estas nuevas fórmulas de explotación laboral, ya que como venimos observando, desgraciadamente las grandes empresas de la economía colaborativa están sirviendo de inspiración a la patronal en su conjunto, que comienza a adoptar de manera sistemática sus mismos principios y estrategias: temporalidad salvaje, subcontratas, ETT´s, falsos autónomos, jornadas maratonianas y sueldos de miseria son el pan de cada día. Condiciones tan inestables que hacen casi imposible que la gente se organice para luchar contra estos abusos constantes. Iniciativas como las del 14 D pueden favorecer la creación de un marco para que estas personas puedan ponerse en contacto (cuestión nada sencilla si el centro de trabajo es un coche o una bicicleta, por poner un ejemplo) y ayudaándoles a que se organicen para que se frenen los intolerables abusos de estas empresas.

Es muy oportuno que esta movilización coincida con los días prenavideños, época predilecta de estas grandes empresas para mostrar su cara más amable. No hay trucos de magia para resolver el presente tan amargo al que nos empuja cada mañana la élite empresarial, pero sí que hay un camino, actualmente condenado al olvido, para la solución de los viejos y nuevos problemas de las clases trabajadoras: compartir situaciones y experiencias, ayuda mutua y organización colectiva y fraternal. Una fórmula que cuando se ha experimentado siempre ha dado buen resultado.